Nunca había tenido la garganta tan seca, ni las manos tan ansiosas por salir disparada de una situación incómoda.
Es cierto, no soy de las personas que suelen trabajar bajo presión, ni dejarse llevar por los problemas; soy más de las que la gente señala y canturrean: «Te ahogas en un pequeño vaso con agua», pero esto me sobrepasa, es más de lo que puedo aguantar... Probablemente sea por ello que estoy a punto de sufrir un colapso nervioso.
—Quiero... —su voz sonaba demasiado aguda y tensa— quiero...
—¿Qué quieres?
—Tranquilo, Ed.
—Sólo quiero que hable de una vez, minion.
Volví mi vista a Alex, llevaba una casaca negra sobre una camiseta azul que se pegaba a su torso, me detuve a observar sus bellas pestañas y lo iluminados que se veían sus ojos. Se me anudó la garganta, pero intenté controlarme.
Daniel me observaba preocupado.
—Quiero que volvamos a ser amigos, Carol —dijo él— realmente espero que lo seamos de nuevo.
—¿Eso es todo?
—Sí, hmmm, eso es todo.
Miré a Daniel de reojo y él suspiró molesto.
—¿Viniste hasta aquí para decirme eso?
—Creo que no hay más que decir, Caroline.
—Existe la palabra "perdón", ¿lo sabes?
—¿Perdón? —me miró confundido— te expliqué que entre Ariana y yo no hay nada, ¡está loca!
—¡Eres tan cínico que no aceptas que me engañaste frente a mis narices!
—Carol —interrumpió mi madre haciendo alusión a que mi abuela se encontraba junto a ella observándome.
—Me irrita, mamá —miré a la abuela— lo siento, abue.
Ella sonrió algo triste, pero no comentó nada, sólo se dejó guiar por mamá hacia la cocina dejándonos con todo mi alboroto.
—Carol, ¿podemos volver a ser amigos?
Si las miradas asesinaran creo que iría directamente ante un tribunal por homicidio. No podía creer el cinismo en sus ojos, en sus palabras, en su actitud. O probablemente sea cierto y ni siquiera se da cuenta de lo que hizo.
—¿Me estás jugando una broma?
—No, te estoy hablando en serio.
—Yo te quería, Alex, te quería muchísimo y tú simplemente no sentías lo mismo.
—Olvidemos ya ese tema, ¿sí? —abrió sus brazos en mi dirección— seamos amigos y olvidemos todo.
—Estás demente.
—Eh, no. Estoy tan cuerdo que he venido hasta aquí a pedirte una nueva oportunidad porque siento que la merecemos.
—¿Merecer? —me acerqué más a él— Alex me hiciste daño.
—No le des más vueltas al asunto, Carol.
—Lloré mucho, ¿sabes? —la voz se me quebró— lloré tanto por ti y ni siquiera te importa, sólo intentas pasar página como si nada hubiera sucedido.
—Carol...
—Estoy harta de aguantar tus mentiras, Alex. Y no voy a aguantar también tu actitud infantil e inmadura de resolver las cosas conmigo.
Me dirigí hacia la puerta y la abrí de golpe, le hice señas con los ojos para que se fuera y él entendió rápidamente.
Así que allí estaba yo, intentando recuperar la poca dignidad que Alex me había dejado y tratando de entender la razón por la que evitaba los problemas de esa manera. Tenía el corazón aparentemente roto y sentía que no había pegamento que pudiera adherirlo de nuevo, volverlo a su estado original, y mucho menos me sentía capaz de enamorarme otra vez. Era una sobreviviente del club de los corazones destrozados.
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HOPE
RomansaLa monótona y algo aburrida vida de Caroline Hope da un giro inesperado cuando su amor platónico de la secundaria decide confesarle lo que siente por ella. Sin embargo, hay secretos que se esconden y encuentros peculiares que harán que Caroline se c...
