"Jamás creí que me sentiría segura en el lomo de una enorme bestia felina. Había perdido a Sam, al escuadrón y la tranquilidad que por lo menos prevaleció en mí durante los últimos retos.
Me sentía sola.
La pradera se agrandaba conforme Tomás avanzaba a enormes pasos. Su melena me servía de soporte y probablemente le causaba dolor porque tenía las uñas enterradas en ella.
-¿Te parece si descansamos? -señaló con la cabeza un gran árbol con una copa que asemejaba el techo de una casa.
-De acuerdo -bajé y caminé con cuidado. Tomás se quedó quieto, sus garras desaparecieron y el pelaje que lo cubría se volvió piel. Volteé a verlo, ya caminaba erguido y la sonrisa en su rostro se había agrandado.
-¿Entramos?
Asintió. Se arregló el cabello y me siguió debajo del árbol.
-No sé si sea buena idea quedarnos aquí cuando caiga la noche.
-¿Por qué no?
-Los lobos están hambrientos, y tienen un increíble olfato. Será suicida quedarnos expuestos bajo un árbol.
Coloqué una de mis manos en la cadera. Él se sentó sobre unas hojas como un indio. Extremadamente tranquilo.
-No entiendo.
-¿Qué es lo que no entiendes?
-Si sabías que quedarnos aquí es suicida, ¿por qué te has detenido?
-Me siento cansado.
¿Cansado?, yo me siento morir. No tengo a nadie por quien mantenerme viva. Sam y yo perdimos a papá hace un año cuando fue enviado a un viaje de exploración en un país desconocido y volvió en un cajón de madera, con diez balas incrustadas en su pecho. Sobre mamá, no sabíamos de ella desde que nos abandonó cuando cumplí tres años y objetó que era muy joven para desgastarse criando a dos pequeños niños.
Siempre la odié, creía que nunca iba a perdonarla y menos ahora que he perdido a todas las personas que amaba y ella sigue inexistente.
-Está bien.
Tomás se puso de pie y caminó hacia mí. Tenía una severa manía de acomodarse el cabello cada cinco minutos, y quiera o no, me parecía atractivo.
-¿Por qué lloras?
-No estoy llorando -toqué mi mejilla y efectivamente una traviesa lágrima había descendido sobre ella- es... complicado.
-Pues vuelve simple lo complicado.
-Eso no es posible -gruñí.
Se sentó junto a mí, acomodó sus enormes manos sobre su regazo y me observó impaciente.
-No eres la única que se siente sola.
-¿Y tú por qué crees que...?
-Conocí a Sam -me interrumpió- fue mi aliado en los primeros retos.
-¿De verdad?
La sonrisa en su rostro se ensanchó, parecía que los recuerdos inundaban su mente de manera fugaz.
-Era un buen amigo. Me habló de ti, unos días antes de que aceptaras venir al campamento. Te reconocí en cuanto te vi -agachó la mirada- hay algo de Sam que emanas tú también.
-Siempre creí que éramos muy distintos.
-Lo son, pero ambos tienen una peculiaridad que... me hace confiar abiertamente.
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HOPE
RomanceLa monótona y algo aburrida vida de Caroline Hope da un giro inesperado cuando su amor platónico de la secundaria decide confesarle lo que siente por ella. Sin embargo, hay secretos que se esconden y encuentros peculiares que harán que Caroline se c...
