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No Estás Confundida

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«Ayer fue una locura.»

—Entonces, ¿Cómo me ves Calle? —Me preguntó Johan, estaba de pie y se agachaba un poco mostrándome su increíble pero pronta recuperación.

Pero yo no prestaba atención. Mi mente estaba repitiendo una escena en una habitación con muchos dibujos en las paredes.

«Te gusta.»

«Estás confundida, es complicado.»

«Te pasó antes.»

—¿Calle? —Sentí el tacto de Johan en el hombro y por fin pude regresar mi mente a mi cabeza. Levanté la cabeza para verlo y le regalé una sonrisa alentadora.

—Perdona, ¿Qué dijiste? —

Johan miró a sus piernas y se agachó levemente repetitivas veces mientras me miraba alzando las cejas y sonriendo con esperanza. Usábamos ropa cómoda gris, donación de la presidenta hacia nosotros. De verdad fue lo mejor porque ya estaba harta de usar esa ropa del hospital que tenían aquí.

—Wow, alto ahí. –Lo detuve, le puse ambas manos en los hombros y le di unas palmadas con una mano. —No te emociones tanto que todavía tienes que hacer reposo al menos un mes. —Sus labios formaron una línea recta y rodó los ojos. —Ahora vamos a hacer tus terapias matutinas. —Dije dirigiéndome hacia afuera de su habitación, pero me helé.

Cuando llegué a la puerta me di cuenta que Poché estaba afuera, lo suficientemente lejos de la puerta para que no se abriera, pero podía notar que yo estaba ahí desde su posición.

—Genial. —Murmuró mi hermano detrás de mí, con sarcasmo. La puerta se abrió y noté que empezaba ponerme nerviosa. Ella tenía el traje puesto y tenía el mío entre sus manos, estaba viendo hacia mi hermano que estaba detrás mío con sus manos en mis hombros.

—¿Entonces sí caminas? —Poché preguntó con tono burlón.

—¿Y tú eres un power Ranger? —Preguntó mi hermano devolviéndole el tono. Poché soltó una pequeña carcajada y devolvió su mirada a mí. Intensa, segura.

—Supongo que no podrás acompañarme. —Comentó. Negué con la cabeza frunciendo los labios. No podía modular palabras.

—Llevaré a Johan a hacer terapia a un aula de los niños de abajo. —Le conté caminando afuera sin detenerme. No quería hablarle ni estar cerca de ella por razones que desconozco. Escuché sus pasos atrás mío y los de mi hermano hasta atrás.

A veces conoces tanto a una persona que identificas sus pasos o cómo abre una puerta.

—¿Qué haces mañana entonces? —Preguntó de nuevo.

—Mmmm... —Fue todo lo que respondí, su respuesta fue un suspiro. Ya habíamos llegado frente al elevador, pero estaba en el primer nivel y aún no subía. Ella estaba a mi lado pero noté que no tenía mi traje entre sus manos. Mi hermano estaba a un lado de Poché.

–¿No tienes algo que hacer? –Le preguntó él.

—En realidad sí, pero quería pasar por aquí antes. —Dijo viéndome. —Para asegurarme que todo estuviera en orden. —No dejaba de verme.

El elevador marcaba el tercer nivel pero no se abría. El silencio estaba siendo muy incómodo ahora.

«¿Por qué no deja de verme?»

–—Todo está en orden. —Dije, el elevador abrió sus puertas y entramos.

—Todo en orden entonces. —Comentó ella con ¿Enojo? también. ¿Y ella por qué está enojada?

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora