Habíamos pasado el bosque, pueblos y ahora estábamos en las afueras de una pequeña ciudad. Era la última, estábamos en la frontera de las Luciérnagas pero ni rastro de ellas. El invierno había acabado, ahora todo era verde y fresco. La noche había caído así que nos detuvimos en un pequeño motel, tenía forma de u y la parte del centro era un parqueo. En una gran pared habían escrito "Libre" con pintura en aerosol blanca que se había estado desvaneciendo. Contuve la respiración cuando lo estaban revisando, cuarto por cuarto hasta que finalmente escogimos dos que no estuvieran tan sucios y en el piso inferior.
No voy a mentir.
Mientras más nos acercábamos, más me desanimaba.
Parecía que nunca íbamos a dar con el camino correcto.
—Iré a inspeccionar el área para asegurarme de que estaremos bien durmiendo porque necesitamos descansar. —Dijo Johan mientras dejaba dos mochilas en el suelo, afuera de la habitación.
—Te acompañaré. —Dijo Julián. Johan iba a protestar. —No sabemos si vas a revisar bien, ya sabes. —Se señaló el ojo y Johan solo rodeó los ojos. Me reí por lo bajo al igual que Poché, entonces entramos a la que sería nuestra habitación. Habían dos camas así que yo dormiría con ella, en la otra la madre de Poché y Julian dormiría en la siguiente habitación con Johan.
Nos repartimos una parte de la poca comida que nos quedaba. Me senté en la cama y abrí unas galletas de mantequilla de las que no estábamos seguros de su fecha de vencimiento, Poché decidió guardarlas para el siguiente día sentándose a mi lado y la madre de Poché simplemente se recostó.
Había perdido demasiado peso, también había ganado músculo por las largas caminatas y escaladas que teníamos que hacer. Yo necesitaba la comida. Poché se levantó y empezó a revisar las gavetas de los muebles de la habitación, habían jabones y un rastrillo que parecía limpio, una toalla, también vio paquetes vacíos de frituras y luego se metió al baño. Entonces escuché la regadera.
—¡Hay agua! —Gritó con emoción. —¡Y está limpia! — La madre de Poché se levantó y fue a ver, yo me terminaba las galletas. Quería meterme a bañar de último.
No habíamos tenido tantas sorpresas en el viaje así que eso era una gran noticia.
Solo tuvimos una sorpresa en realidad, nos habíamos topado con una enorme horda de infectados que me pareció incluso más grande que la del pueblo. Estábamos en una colina, a lo lejos en una granja o una fábrica que parecía granja vimos a los infectados moviéndose hacia la enorme construcción de madera con el plan de esconderse del sol. Tuvimos que ser muy cautelosos para pasar a un lado de la granja.
Un rato más tarde Julián y Johan pasaron con nosotras a asegurarse de que estuviésemos bien, les contamos del agua y decidieron irse a su habitación.
Había algo mal en mi. Lo podía sentir en mis dedos. Se movían involuntariamente. Cuando estábamos en un lugar muy encerrado quería salir corriendo y lo que más me aterra: yo también sentía aversión al sol.
No en grandes cantidades, pero me irritaba demasiado cuando me pegaba.
—Ahora te toca a ti. —Me dijo Poché cuando salió del baño cambiada. Yo levanté la cabeza, no había escuchado nada. —Que ahora te toca a ti. —Repitió amablemente. Acepté tomando algo de ropa de una mochila y la linterna que tenía en sus manos.
El agua limpia y fría bastó para hacerme olvidar que estaba en un motel olvidado. Incluso me reí pensando que si no fuese por el virus yo jamás habría conocido un lugar como este. Luego me reprendí por ese pensamiento. Me quitaba la suciedad de la piel restregando y tallando con fuerza. Fogonazos del pueblo me llegaron a la mente, yo sin saber quitar el seguro del arma. Sacudí la cabeza intentando ahuyentar esas imágenes. Aprovechando el agua, lavé mi ropa y la ropa interior, probablemente las iba a necesitar después. Enjuagué bien el rastrillo y comencé a rasurarme. La imagen de mi padre vino a mi mente, estaba sentado en su oficina ideando nuevas leyes o toques de queda, organizando el valor de las tarjetas de comida. Luego recordé todas las cosas que habíamos hecho, una a una, hasta llegar a este momento y entonces comencé a llorar.
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Don't Lie [Caché]
Fanfiction"'¿No quieres sobrevivir?" "Haré de todo para que nuestras vidas sean más que sólo sobrevivir."
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