Descanso

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Poché decía que dividirnos era la idea más tonta que pudieron haber dado. La idea la había dado Seamus.

—Divide y conquistarás. —Le contestó Seamus. Nadie dijo nada más. Poché tenía una postura tranquila en el círculo que habíamos formado al rededor del escritorio, el mapa estaba en el medio con bastantes marcas rojas en él. 

—No tenemos tiempo para frases de Julio César, necesitamos un plan mejor. —Le contestó con el mismo tono. —Estas personas son letales, se agrupan y te asesinan como una manada de orcas asesinas que juegan y matan a los pobres pingüinos. —Seamus hizo una cara de confusión.

—¿Acabas de hacer una metáfora sobre orcas? —Preguntó Carlos. 

—Analogía. —Contestó Julián, todos lo miramos. —No es una metáfora, es una analogía. —

Poché sonrió.

—Lo que quiero decir es que si nos dividimos, ellos tienen más oportunidades de matarnos porque claramente ellos son un ejército esparcido en toda la ciudad y nosotros no somos ni diez. —Aclaró Poché. 

Luego de la breve discusión todos coincidimos con Poché de mantenernos unidos. Carina seguía diciendo que deberíamos caminar, dejar el carro. —Es contra balas. —Le decía Carlos. —Solo aceleramos y ya. —Ella terminaba ignorando la respuesta y no decía nada más.

Utilizamos el lugar como un campamento improvisado por los sleepingbags que habían en el suelo. Decidimos inspeccionar más el lugar y arriba solamente habían un montón de escritorios apilados contra las ventanas, leña en una esquina de la sala y en el medio más sleeping bags rodeando leña quemada, todo parecía carbón y había mucha ceniza. Las luciérnagas de ese lugar eran pocas, con razón optaron por irse. 

Johan y yo cruzamos miradas cuando estaban encendiendo la fogata durante la noche, le sonrío. Johan me sonríe de vuelta haciendo una seña con su mano para que me acercara a él. No sabía dónde estaba Seamus ni Julián, estaban buscando más suministros en las plantas bajas. Carlos y Carina encendían la fogata.

¿Dónde estaba Poché?

Una vez que llegué al lado de Johan él me pasó un brazo por los hombros y me atrajo a él. 

—Tú no tienes la culpa de nada. —Comenzó a hablarme, yo no decía nada pero estaba tensa. —No le debes nada a nadie, todos tomamos nuestras decisiones por nuestra cuenta propia. —

—No entiendes lo que se siente... —Le contesté, él sabía de qué hablaba. —Ni si quiera me habla. —

—Dale tiempo. —Dijo Johan liberándome de su abrazo. —Pero si me preguntas en qué lado estoy. —Me habló viéndome seriamente. —Soy team Poché. —Me susurró. Sonreí cubriéndome los ojos con una mano un poco avergonzada. Johan me guiñó un ojo cuando me separé de él para acercarme a la fogata que ya estaba funcionando. 

Entonces lo vi entrar y el sentimiento de tristeza y vacío regresó a mí. 

Me senté en el suelo frente a la fogata después de un largo día, no tenía apetito pero me obligaba a comer algo de frijoles y carne seca-suministro que nos dieron en el albergue- de nuevo. Carlos y yo cruzamos miradas a través de la fogata y le sonreí con los labios apretados, él arqueó las cejas y abrió más los ojos sacando la lengua. 

—¿Entonces ya lo has probado? —Hablaba Johan con Seamus, hablaban en voz baja pero de igual forma todos podíamos escucharlos. Poché estaba al lado de Carlos y Carina, luego iba Julián, Seamus Johan y luego Poché a mi lado, la cual no decía nada y comía frijoles con tranquilidad revisando el mapa con la otra mano. 

Don't Lie [Caché]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora