Aniversario

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   Parte 3

Nos abríamos paso entre la gente, ver a tanta gente aglomerada era algo nuevo para mí y sinceramente no me emocionaba mucho la idea. Me sentía un poco agobiada.

Además la reciente pelea con Johan me hacía sentir muy fuera de lugar. Johan estaba siendo un idiota. No recuerdo la mayor parte de la pelea porque estaba demasiado enojada y además tenía un poco de alcohol en el cerebro. Ni si quiera quería pensar en eso.

Estábamos tomando la salida cuando de pronto una chica pelirroja con voz que arrastraba sus palabras se interpuso en nuestro camino. —¿A doooonde van? —

Carina estaba muy alcoholizada. 

—No sabemos. —Le dijo Poché con un tono amable pero filoso. Carina intentaba disimular su tambaleado, lo hacía bastante bien. Lastimosamente para ella, no podía ocultar el hecho de que su ojo derecho estaba un poco más desviado que el izquierdo delatando su estado real.

—¿No quieren quedarse a bailar? —Nos preguntó a ambas. No puedo dejar de pensar en la vez que las encontré juntas. Verla me daba rabia, no solo con ella sino también con Poché.

—No, vamos a salir de aquí. —Contesté yo con filo. Poché solo levantó las cejas y se encogió de hombros. La pelirroja se hizo a un lado y nos hizo una reverencia hacia la salida. Fue extraño, pero Poché tomó mi mano y jaló de ella saliendo de ese lugar.

Estábamos caminando por afuera de los edificios hacia su habitación. 

No nos habíamos soltado de manos y no me importaba. En realidad no me importaba a dónde me llevara con tal de que me llevase de la mano. Pero por lo que miraba íbamos hacia mi habitación. 

Poché relajó el paso y ahora íbamos a la par, la miré unos segundos y giré la cabeza cuando ella se giró a verme, pero escuché que soltó una pequeña risa tierna. 

—¿Te dije que te miras hermosa? —Preguntó de la nada haciendo que mi creciente nerviosismo se fuera a tope. Con la mano libre inconscientemente me coloqué un mechón detrás de la oreja.

—Sí... —Murmuré sin saber bien qué responder. —Gracias, tú también. —Sentí su pulgar acariciar mi mano. 

El resto del camino a su habitación fue silencioso pero para nada incómodo, era como si no hubiera nada mejor que hacer nada con ella. Habían personas esparcidas por lo que nos topamos con algunos ojos curiosos. Quería gritarles que se metieran en sus asuntos porque no me gustaba la manera en la que me miraban.

¿Estaré ebria? 

Entramos al elevador y le solté la mano porque sentía que iba a sudar, me la sequé y mientras se cerraban las puertas comencé a maquinar pensamientos para volver a tomarle la mano. Ella presionó el botón dos y regresó a su lugar a mi lado. Comencé a estirar el meñique para que rozara con el de ella, se aceleraba mi pulso, rocé su meñique y de soslayo observé que miró hacia nuestras manos, se me cortó la respiración por lo que dejé de rozar el meñique cuando tomó mi mano sin decir nada. Ya podía respirar. 

Las puertas se abrieron y otra vez me jaló dirigiéndose a la clase en la que me había mostrado un documental. No podía ver bien porque todo estaba obscuro, entonces ella se agachó y presionó algo.

De pronto en el centro del salón habían almohadas, varias almohadas colocadas de manera minuciosa para que pareciera un sillón y rodeada de luces que se parecían a las que estaban colgadas en el evento, luego se encendió el proyector del video que estaba en el techo iluminando el pizarrón. Me tapé la boca con las dos manos y ella se giró a verme.

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora