Daniela Calle

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Giraba y me sumergía. Necesitaba aire, intentaba mover mis brazos para impulsarme hacia arriba y lo lograba por momentos. Gritaba su nombre. Calle estaba a unos metros de mi, ella intentaba extender la mano pero terminábamos girando de nuevo o esquivando lo que sea que estuviese enfrente de nosotras, necesitaba alcanzarla y luego intentar agarrarme de algo, pero la corriente era demasiado fuerte.

—¡Poché! —Escuché a mi derecha.

Calle logró llegar a mi lado y tomé su mano, habían demasiados vagones debajo de nosotras. Podía sentirlos peligrosamente cerca. Calle intentaba mantenerse a flote, yo intentaba mantenerme a flote pero siempre había una bajada o una subida. Ya había tragado demasiada agua ya. Estaba perdiendo enfoque en los ojos, me ardían. Nos mirábamos por segundos, sus oscuros ojos me indicaban que tenía incluso más miedo que yo.

Mi cuerpo estaba siendo golpeado por objetos que ni si quiera reconocía. Tenía tanto miedo. No quería que Calle estuviese igual. Joder, otra bajada.

Nos soltamos de las manos. Nos hundimos y ella se separa, intento ver por debajo del agua pero todo está tan revoltoso. Sólo habían burbujas. Grité abajo del agua al reconocer pedazos de metal demasiado filosos en el fondo, unos de estos podrían llegar a cortarme y logré esquivarlos impulsándome a la superficie y cuando puedo enfocar bien los ojos lo último que miro es un pedazo de árbol colgando a la altura de mi cabeza.

Luego todo se tornó oscuro.

CALLE

Llegamos al final del río unos minutos después, una pequeña orilla repleta de tierra donde antes estaba una subida del metro hacia la ciudad. El agua estaba mucho más tranquila por lo que yo estaba más tranquila, cuando comienzo a nadar a la orilla me doy cuenta que Poché no está nadando. Está simplemente flotando a unos metros de mí.

El pánico me ataca, actúo por instinto, frazadas fuertes, sentía que mi cuerpo gritaba en conjunto porque no había nadie más que pudiese salvarla y no quería congelarme. Solo estábamos ella y yo. Cuando logro arrastrarla a la subida la recuesto rápidamente boca arriba y comencé las compresiones en su pecho.

Uno

Dos

Tres

Cuatro

«Por favor Poché... Por favor.»

No podía ni si quiera llorar. Ni si quiera me había fijado en qué momento comenzó a ahogarse. Puede que sea tarde.

Diecisiete

Dieciocho

Diecinueve

Puede que no sea tarde, fue momentos después de separarnos porque se le miraba consciente.

Veintiocho

Veintinueve

Treinta

Al contar la última coloqué mi mano en su frente pellizcando su nariz, luego con la otra levanté la barbilla y puse mi boca sobre su boca, soplé suavemente una vez.

Luego la segunda.

Pero no despertaba.

—Por favor amor. —

Comencé el ciclo de nuevo.

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Escuché pasos dirigirse hacia aquí desde arriba pero no me importaba. Ni si quiera podía llorar.

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora