Ojos Llorones

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Un estruendoso ruido me despertó de mi sueño, según yo fue cerca. Encendí la luz de la cabecera de la camilla y me hice una coleta, yo seguía en cuidados por mis costillas rotas y me acomodé un poco para poder quedar sentada. No entendía que había pasado, ¿Lo habré imaginado?

Me levanté de la cama para acercarme a la ventana, podías ver el segundo módulo desde aquí y detrás estaba el tercero que era un simple garaje. Solo que ahora estaba saliendo humo de él, me preocupé. Escuché que por radio estaban intentando contactar a alguien en el piso pero no contestaba, esperé a que la puerta de vidrio se corriera a un lado y salí de mi habitación y caminé descalza por el pasillo que estaba iluminado solo por luces en los lados del suelo, eran azules. Era lo único que me gustaba de estar en el pequeño hospital que se montaron. Me acerqué a lo que era la recepción de aquí y solo estaba la radio encima. Marina debió haberla dejado aquí y se fue a dormir «Maldita holgazana», lo tomé.

—Aquí Poché, no sé donde está Marina. Cambio. —Contesté lo más seria posible.

—Mierda, ve a despertarlos a todos. Llevaremos heridos. Cambio. —Coloqué el aparato de nuevo en donde lo encontré, ¿Cómo es que nadie se levantó? Tal vez tengo el sueño muy ligero. Entré a la recepción, al fondo hay una puerta y ahí dentro duerme Marina, es una enfermera rubia de unos 45 años que ha estado aquí desde antes de la invasión. Abrí su puerta y encendí la luz de su pequeña habitación.

—Ya, levántase señora ¿No escuchó, Marina? —Le dije recostada en el marco. Ella levantó la cabeza con un ojo semi abierto y se volvió a recostar esta vez tapándose por completo. —Vienen heridos y no me dijeron cuantos. —

—Es una broma. —Me dijo con voz rasposa. Entonces el radio volvió a sonar "Llegaremos en 8 minutos. Cambio." En ese momento Marina sintió el verdadero temor. Se levantó muy rápido dejándome ver su pijama de una caricatura que desconocía, me reí cuando pasó corriendo a mi lado y agarró el radio para contactar con el único doctor del campamento. Por suerte le respondió rápido. También encendió las luces del pasillo y de tres habitaciones, una frente a la mía.

Si algo hizo bien mi madre con este campamento es el orden, las reglas, pensó en todo.

Me dirigí a mi habitación y me percaté que a diferencia de la puerta de Marina la mía era muy moderna y eso sí no lo entendía. Le daban mejores habitaciones a los asesinos que mantenían aquí que a la señora que dormía casi aquí todo el tiempo.

Me cerca de la puerta y le eché llave, la luz que tenía encima se volvió roja y esperé ahí para ver si podría husmear algo. Hace mucho no pasaba algo así aquí, casi todas las habitaciones estaban vacías aquí. Entonces me acordé que el ascensor no funcionaba, ¿Cómo iban a subir a la gente?

Escuché bulla, camperos trotando pasaron frente a mi puerta y parecía que se dirigían a la sala que adaptaron para operaciones. Detrás de ellos iba corriendo el doctor Hainz y Marina. Cuatro soldados más pasaron y cargaban a un chico que no conocía de nada en una camilla, se miraba pálido. Detrás de ellos uno de los guardias cargaba a una chica como si fuera una niña pequeña y la verdad es que se miraba muy delicada, como de porcelana solo que ella no parecía dañada de gravedad. Puse la mano en el vidrio y toqué dos veces, el guardia reparó en mí y a él sí lo conocía, era un chico llamado Diego quien solo levantó los hombros cuando vio mi cara de confundida. Su casco no me dejaba ver bien la expresión de su rostro pero sabía que no me iba a decir más que su acción. Entonces metió a la chica a la habitación frente a la mía y luego salió despidiéndose de mí con la mano. Me giré para caminar a mi cama y pensaba en lo extraño que esto había sido.

La puerta de mi habitación se abrió asustándome, me llevé la mano al pecho al voltearme. Era mi madre y tenía un camisón de tirantes blanco y largo que bien podría usar cualquier día y nadie pensaría que es una pijama y también usaba unas sandalias blancas, tenía el pelo recogido en un moño y sus lentes cuadrados. Ella podía entrar a cualquier lugar, es la presidenta del campamento.

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora