Las Pequeñas Cosas

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+18 Chicas la verdad no sé qué me pasó el día que escribí esto creo que había tomado, si no quieren leer esa parte sáltense desde el momento en que Calle está disfrutando de las pequeñas cosas, ustedes sabrán. Viene un maratón entonces en unos minutos subo el siguiente. 

Pues.

Para los que no quieren leer algo así, claro. Jajaja. Qué pena.

No habrá comentario abajo más que estos.

Chao, las veo en el siguiente capítulo.

Qué pena. 


Miro hacia una casa a mi derecha muy bonita porque parecía de jengibre por la nieve y me imagino el aspecto que debió tener este pequeño pueblo antes de la pandemia a medida que avanzo en las calles repletas de nieve. Los guardianes habían hecho un excelente trabajo al limpiar el camino hacia la siguiente instalación que ocupábamos, o bueno... la madre de Poché ocupaba. No estaba segura si ella la usaba únicamente para que los hombres de Jarkov durmieran, por lo que tengo entendido, ella había empezado a trasladar algunos muchachos de esa área a donde nos ubicábamos nosotros porque según ella tenían un buen comportamiento. Caminaba con la Presidenta a mi lado, ambas cubiertas por chaquetas que nos llegaban abajo del tobillo. Ella estaba convencida de que la señal no llegaba hasta donde estábamos, que algo en la nieve ocasionó la interferencia y que por eso ya no podíamos contactarnos con Juliana. Lastimosamente estoy segura de que no era eso.

Juliana había desaparecido del mapa. No había alguna forma de contactarla a ella ni a sus compañeros. La Presidenta me observaba con seriedad mientras el hombre con uniforme a su lado intentaba sintonizar la frecuencia. Yo simplemente estaba sentada con las manos apoyadas en la mesa circular de madera que estaba en la habitación. Mientras escuchábamos el sonido nulo de la frecuencia, ella se aclaró la garganta.

—¿Qué crees que haya sucedido, Calle? —Me pregunta ella con curiosidad. Sus ojos son astutos, evaluadores, llenos de mensajes que no podré comprender jamás.

—Sinceramente esto me sorprende tanto como a usted. —Le contesto. Ella forma una expresión de decepción.

—Me imagino que debe incluso dolerte que tu hermana haya decidido ignorarnos. —Comenta cortante. —A mi me duele que ya gastamos demasiados recursos para mantenernos aquí. —Agrega sin más miramientos.

Me encojo de hombros ignorando el pánico que se acumula en mi interior. Si no vienen... Si la Presidenta decide que ya no vale la pena y nos arrastra al campamento de nuevo... Porque estoy segura de que no nos dejará libres.

—Pienso que está arreglando las cosas, su situación no debe estar limpia. —Le contesto intentando asegurar más tiempo. —No debe ser fácil lidiar con gente que no la quiere al mando, imagínese qué deben pensar sobre aceptar en su lugar seguro a un puñado de la gente con la que han luchado todo este tiempo. —La Presidenta alza las cejas un segundo pensándolo. 

—Va a tener que limpiar su camino, se lo iba a decir desde un principio pero no quiso escucharme. —La Presidenta suspiró. —¿Por qué la limpieza está cercana a la divinidad, Calle? —Me pregunta analizándome de paso.

—Sinceram-

—Porque se eliminan los objetos impuros. —Se contesta a sí misma. 

Me permito asentir. 

Estaba a punto de anochecer y se notaba que la potencia de la nieve había disminuido y era propio de la época del año. Me gustaba verla caer, me sentaba con las piernas cruzadas frente a la ventana de esta habitación y me deleitaba viendo cómo los copos de nieve caían gracias a los postes con faroles que adornaban este pueblo, era nieve lenta y constante. Tenía que disfrutar de las pequeñas cosas que quedaban.

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora