La Casa

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Estábamos sentados en una mesa de madera larga después de que nos dejaron tomar una ducha a todos, había agua caliente y nunca había disfrutado tanto una ducha en mi vida, sentía que había dejado la mitad de mi peso en suciedad allí en la ducha. A mi lado estaba Poché y Julián, les seguían Johan y Seamus. Del otro lado de la mesa estaba Carlos, Joel, María la esposa de Joel y Ellie. A pesar de que María no era madre de Ellie, tenían cierto parecido. Hace mucho no comía en una mesa con todos los utensilios.

—Solo serán unos minutos más y la carne estará lista. —Habló María levantándose para ir a la cocina.

—No se preocupe, esperamos con gusto. —Le contestó Johan con amabilidad. Ella salió de la habitación.

—¿Cómo siguió el campamento? —Preguntó Ellie, pero miraba solo a Poché. Ella se aclaró la garganta.

—Bueno, mejor que antes. —Respondió.

—Y me imagino que por eso te fuiste. —Contestó con sarcasmo ella. Poché negó.

—¿Aún siguen haciendo lo de la explotación por las cosechas? —Preguntó Joel. Todos miraban a Poché.

—Sí, pero como ya habían cosechado mucho la comida abunda para todos. —Contestó Carlos con un tono serio.

—Interesante. —Ellie tenía una expresión de confianza, segura de sí misma. Tenía una pequeña sonrisa burlona y no sé si solo soy yo la que la nota. —¿Y por qué van hacia la Universidad? —

—Porque queremos ir con las luciérnagas de ese punto. —Contestó Poché. Ellie frunció el ceño confundida. El aroma de la comida se hizo presente, el estómago me temblaba de la emoción. Joel se levantó y se dirigió hacia donde su esposa estaba para ayudarla.

—¿Quieres unirte a las luciérnagas? —Le preguntó ella, al parecer nosotros no existíamos.

—No, no. —Me miró, intenté advertirle que no dijera nada con la mirada. —Bueno, algo así. —Terminó contestando al final.

—¿Qué sucede? —Le preguntó de nuevo. Esta chica no conoce los límites. Poché no sabía qué responder, pero justo entró Joel y su esposa con toda la comida. Él traía una bandeja con varios trozos de carne, ella llevaba un traste con una ensalada y en la otra mano llevaba otro con mucho puré de papas.

—¡Todo se mira delicioso! —Julián exclamó.

—¿Cómo llegaron hasta aquí? —Preguntó María. —¿Pasaron la ciudad? —

—Sí, fue horrible. —Le contestó Julián. —Habían muchos carroñeros. —

—¿Caníbales? —Preguntó Ellie.

—Esos. —Contestó Poché.

—¿Y cómo lograron pasar? —Preguntó Joel partiendo el pavo.

—Con una distracción. —Contesté yo. Ninguno dijo nada más, pero todos pensamos en Carina.

—¿Y todos ustedes son del campamento Booster? —Preguntó Ellie.

—No. —Contestó Johan. —Nosotros venimos del gobierno. —Me señaló a mí y a Seamus.

—¿A qué te refieres con el gobierno? —Preguntó María un poco molesta. Johan iba a volver a contestar, pero rápidamente se dio cuenta que decir eso tal vez fue un error.

—A que escaparon y se unieron al campamento después. —Interrumpió Poché sonriente.

Joel nos sirvió trozos de carne a cada uno de nosotros en silencio.

—¿Tienen problemas con el gobierno? —Les preguntó Seamus intrigado. Yo comenzaba a comer.

—Son una mierda, el gobernador y sus aliados. —Dijo Ellie. Me atraganté. Seamus se rió.

Don't Lie [Caché]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora