Narra Dulce.
—Estaremos en el aeropuerto por si nos necesitan —Menciono Carlos, brevemente.
—¡Está bien!, aquí cuidare de Yulma —Sonreí
Carlos salió cerrando la puerta, me fijé por la ventana, Karen lo esperaba en la puerta del aeropuerto. Los dos juntos entraron.
Se siente tan bien, no sentir dolor en la mordida, esa caída por la cascada me ayudo bastante.
—¿Aún no regresa Gonzalo? —Yulma se levantó.
—No, los demás fueron al aeropuerto, no sé qué vieron, pues Dianet grito.
No dejaba de moverme por todo el lugar, estaba cansada de tanto caminar.
—¡Vamos con ellos!, tal vez encontraron comida —Yulma se levantó de la cama.
—Creo que aquí me quedare, estoy cansada —Comente, para luego arrojarme a la cama.
—¡Como quieras, adiós!
Yulma salió de la cabaña, minutos después decidí mejor ir con ella.
Me levante de la cama, camine hacia la puerta y la abrí.
Yulma estaba por llegar a la puerta del aeropuerto, pero algo la hizo cambiar de opinión.
—¿Qué pasa? —Pregunte confundida.
Yulma comenzó a correr hacia mí, comenzaba a asustarme ya que no me decía nada.
—¡Rápido ve a dentro! —Gritó, mientras llegaba hacia mí.
Yo rápidamente la obedezco y entro a la cabaña asustada.
Ella llega y cierra la puerta fuertemente, colocándose detrás de ella.
—¿Qué pasa? ¿Acaso viste un fantasma? —Comente asustada.
—Unas personas se acercan, rápido escóndete —Ella me empujaba, se notaba lo nerviosa que estaba.
Sin pensarlo, entro debajo de la cama, miro hacia donde ha ido Yulma, ella también se metió debajo de la otra cama.
Con sus manos hacia señas de silencio, sólo asentí y respire hondo tratando de calmarme.
La puerta se abre fuertemente, lo que ocasiona que de un brinco y me pegue en la cabeza.
—¡La vi entrar aquí!, tal vez ella sepa donde esta Daniel y Daniela —Eso es lo que logre escuchar, esa voz era de una mujer.
Miraba a Yulma, ella aún tenía su dedo en la boca indicando que no hiciera ningún ruido, era difícil ya que tenía ganas de estornudar.
—¡Busca en todas partes!, yo no estoy loca, ella entro aquí.
La mujer esta vez había gritado, luego pateo una caja que estaba sobre el suelo, la cual dio a parar junto a mí.
Sólo respiro profundamente, miro a Yulma y veo que un hombre la está sacando de abajo de la cama.
—¡Déjame!, no conozco a esas personas —Gritaba mientras la sacaban.
Veo que Yulma toma algo del piso, después el hombre cae al piso sangrando de la nariz.
—¡Ya vi a otra! —Comentó señalándome con el dedo.
Miro a todos lados, trato de salir corriendo por la puerta, pero en ella esta otro hombre.
—¿Qué quieren? —Grite, tomando un zapato del suelo.
La mujer me quita el zapato y me da una cachetada, la cual ocasiona que mi mejilla arda.
—¡Brenda, no le pegues!, creo que estas están mejor que los dos hermanos —Comentó el hombre de la puerta.
La mujer asintió, ahora sé que ella es Brenda.
—¡Emilio!, vámonos —Brenda se disponía a salir de la cabaña—. Rápido.
Yulma trato de volver a golpear a Emilio, pero este la arrojo a la pared, Yulma sólo cayo inconsciente.
—Les he dicho muchas veces, que debemos hacer esto.
Emilio se acercaba a mí, levanto su mano y me golpeo.
***
—¡Ya nada está bien!, todos morirán al igual que yo.
Escuchaba esa voz, esa voz tan conocida, ya se, es de Pedro.
—¿Dónde estás? —Grite, mirando a todos lados.
No lo lograba ver, ni a él, ni a Yulma, ¿Dónde estoy?
—¡Morirás! ¡Morirás! ¡ Morirás! —Él se acercaba a mi rápidamente, llegando me da un empujón que hace que caiga al piso.
—Nunca te diría eso, nunca.
Me levante y me acerque a él, el me dio un golpe en la cara.
Abro mis ojos, sólo veo una espalda, estoy en la espalda de Emilio.
Acabo de soñar con Pedro, o tal vez sea una advertencia.
—¿Dónde está Yulma? —Susurró en voz baja.
Emilio se ha detenido, me puedo dar cuenta de eso, Brenda camina hacia mí.
—¡Martín ven!, alguien quiere ver a su amiguita.
El hombre que estaba en la puerta anteriormente, ahora se acercaba hacia a mí, el llevaba a Yulma cargada.
Abrió los ojos y le dio un cabezazo a Martín el cual la soltó rápido.
Yulma se lanza hacia Emilio, el cual también cae al piso.
Ella toma mi mano, las dos corremos sin parar, ¿A dónde podemos ir?
Miraba hacia atrás y veía a los tres correr hacia nosotros.
Delante sólo nos espera un gran camino a la nada, no sé ni ¿Dónde estoy?
—¿Van a algún lado? —Pregunta Juan, él se encontraba delante de nosotros.
—¿Tu? ¿Ellos?
Miro a los dos lados, ahora si estamos sin salida.
Juan nos toma del cuello y espera a que los demás lleguen.
—Nosotros no les hemos hecho nada, ¿Qué quieren de nosotros?
Una lágrima salió de mi ojo, para luego rodar por mi mejilla.
—¡No llores! —Brenda me limpio la cara —. Pronto lo sabrán.
No podía evitar las ganas de llorar, no sabemos dónde estamos, los demás ni siquiera se han dado cuenta de que hay más personas de las que creímos.
—¡Ahora!, ¿caminaran por las buenas, o quieren por las malas? —Juan comentó para luego reír, esa peculiar risa de él.
—Sera por las buenas —Yulma agacho la mirada.
Negué con la cabeza, pero de nada sirvió, Juan me tomo de nuevo del cuello y nos hizo caminar.
—¿A dónde vamos? —Pregunte, con mi voz entrecortada.
—Ya veraz que ese lugar te gustará mucho, de hecho demasiado.
Brenda menciono sin voltear a vernos.
***
No sé cuánto llevo caminando, creo que mi pierna y herida están volviendo a hincharse.
Me duelen los pies, sólo desde aquí logro ver una gran cabaña, no sé, ¿Por qué hay tantas?
Miro a Yulma y ella ha perdido las esperanzas, aún mira hacia el suelo.
Estoy comenzando a asustarme, ese sueño con Pedro debe significar algo, sólo espero que no sea algo malo.
—¿Son las que estaban con el chico muerto en las piedras? —Preguntó Brenda.
No respondí nada, pero ahora sé que ellos robaron el cuerpo de Pedro.
Caminamos rumbo a esas puertas de la cabaña, no sé qué es lo que nos esperaba ahí dentro.
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Atrapados en el Amazonas
TerrorCarlos es un chico normal, hasta que gana un concurso. El y sus amigos emprenden un viaje al Amazonas, los primeros días se divierten como nunca. Después de enterarse que un animal salvaje del lugar, mata a un joven. El caos comenzara. Al intentar h...
