26.- Decisión.

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No sé exactamente, ¿Cuánto tiempo llevábamos en esta cabaña?

—¿Puedes callarte por favor? —Daniela comento enojada.

Luis se encontraba gritando desde hace un buen rato, sólo gritaba pidiendo ayuda, lo cual nadie va a hacer.

—Solo trato de ver si hay más personas ahí fuera, no solo estamos nosotros, ¿O sí? —Luis mira a Daniela.

—¡Bueno ya!, siempre se nos ocurre un plan.

Mencione mientras miraba a todos, alguno debe tener idea de que hacer en un caso como este.

—A mí, ni me mires, yo estoy aquí antes que ustedes, solo mírenme no he logrado soltarme de estas cuerdas.

Dulce comento y luego miro al suelo. Ahora mire a Yulma, ella hacia algo, pero no sabía que era.

—Si me sigues mirando, no podre concentrarme —Ella se movía mucho.

Seguí mirándola a pesar de que me dijo que no lo hiciera, minutos después se soltó y se paró emocionada.

—¡Lo he logrado! —Susurro dirigiéndose a mí.

Ella rápidamente me desato, luego comenzó con los demás.

—¿Que puedes mirar por ahí? —Pablo señalaba una pequeña ventana encima de mí.

Me acerco a una silla que se encontraba cerca de la puerta, sin hacer ruido la acerco a la ventana y subo por ella.

Lograba ver a Juan acercarse desde lejos, Brenda, Martín y Emilio salían de la cabaña para encontrarse con él.

—¿Por qué has tardado tanto? —Brenda le pregunto a Juan.

—Un chamaco me disparo, de seguro ya está aquí —Juan mostraba su mano, la cual tenía una venda.

—¿Qué vez? —Ahora pregunto Dianet, la cual me asusto.

Rápido volteo a verla e indicarle que guarde silencio.

—¡Juan está aquí!, están fuera, busquemos a Gonzalo —Susurre tomando a Paco de la mano, el sería el que me llevaría hasta ese cuarto en el cual se encuentran los dos.

—¡Corre!

Grito para luego los dos salir del sótano, salimos de la puerta. Junto estaban las escaleras.

—¿Hacia dónde? —Pregunte asustado.

Paco indico que hacia arriba, los dos corremos rápidamente. Corremos por un pasillo largo, al final había una puerta, la cual Paco rápido abrió.

—¿Gonzalo? ¿Ortega? —Grite sorprendido.

Los dos se encontraban encima de una silla, Gonzalo estaba inconsciente, sólo Ortega estaba despierto.

—¡Estas aquí!, ayúdame, vayámonos lejos —Dijo Ortega en voz baja.

Me acerco rápidamente a él, mientras Paco se acerca a Gonzalo.

—Tranquilo, nos iremos de aquí —Mencione mientras quitaba las cuerdas.

El solo sonreía, se notaba cuanto había sufrido en este lugar.

***

Gonzalo se asomó por la puerta, aún no se miraban los demás.

—¡Carlos!, por acá —Escuche una voz muy cerca de mí.

Los cuatro nos dirigimos hacia esa voz, creo es de Lizuly.

Segundos después de correr, logre ver a Lizuly, la cual miraba por una puerta.

Atrapados en el AmazonasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora