Narra Ángel.
—¡Y otro! —Agregó Lizuly, al escuchar otro disparo.
—Debemos regresar, todo parece indicar que están en problemas.
Me puse de pie y comencé a caminar, Lizuly solo me seguía.
—¡No tengo mi lanza! —Comento Lizuly, algo asustada.
Me quede quieto durante algunos segundos, mire a Lizuly y ella me miraba a mí.
—¡Ellos necesitan nuestra ayuda!
—Lo sé, pero no tenemos nada con que defendernos —Susurro ella.
—Entonces espérate aquí, no puedo obligarte a ir.
Ella se quedó parada en el mismo lugar, mientras yo seguí caminando. Tenía que ayudarlos, no puedo dejar que Juan y los suyos les hagan algo.
Al escuchar una serie de disparos más, decido correr más rápido. Solo quitaba la hierba, que me impedía el paso. Minutos tan sólo después llegue a una cabaña.
Miraba a todos lados, volteo hacia el aeropuerto, me parece ver a Dawn dentro. Juan, Emilio, Raúl y Rubí golpeaban la puerta, tengo que hacer algo.
—¡Te ayudare!, se nota que Dawn necesita ayuda —Susurro Lizuly, detrás de mí.
—Sí, pero, ¿Cómo? —Pregunté, mirando todo a mí alrededor.
—Mira, halla esta mi lanza, vamos por ella —Sonrió ella.
Lizuly señalaba fuera de una cabaña, ahí se encontraba
—Está bien, pero con cuidado. No podemos arriesgarnos demasiado.
Los dos nos preparamos y corrimos, cuando íbamos a medio camino, pude notar tres cuerpos, Paco, Ortega y Brenda.
—¡Oh dios! Mataron a Ortega —Susurre a Lizuly.
Ella sólo lo miro y siguió caminando, al parecer si le afecto. Llegamos a la lanza, Lizuly la tomo y ahora corríamos al aeropuerto.
—¡De esta no te escapas!, ¡Abre la maldita puerta! —Gritaba Juan, golpeando la puerta.
Dawn estaba cansada, podía notarlo en su mirada. Si dura un poco más ahí, ellos podrían entrar.
—¿Qué haremos? —Le pregunté a Lizuly.
Ella me miro, se alejó un poco y preparo la lanza para tirarla.
Contó hasta tres y la lanzo, solo miraba cuando la lanza cayó junto a Emilio.
—Creo que aún no soy tan buena, como pensaba —Comento ella, frunciendo el ceño.
Ahora habíamos tomado toda la atención de ellos, que no dudaron en disparar.
Lizuly y yo corremos hasta estar seguros junto a una cabaña.
—¡Tienen armas, demasiadas!
Lizuly me miraba, nadie se veía a nuestro alrededor.
—¡Chicos!, váyanse yo estoy bien.
Grito Dawn desde alguna parte, no sabía qué hacer.
—¿Nos vamos? —Pregunté a Lizuly.
Estaba por responderme, cuando Juan y Rubí aparecieron por un lado y Emilio y Raúl por el otro.
—¡Esta vez no se escaparan! —Gritó Emilio, acercándose a nosotros.
—No déjenos ir, ¡Por favor!
Grité, mientras ellos nos tomaban de las manos, y nos arrastraban hacia Dawn.
—Déjalos, ya mataron a suficientes —Menciono Dawn, con los ojos cristalizados.
Juan comenzó a reír, su molestosa risa.
—Lo sé, solo que necesitamos más, nos gusta verlos sufrir —Gritó el, para luego comenzar a reír.
Yo solo veía a Dawn, a ella se le ocurrirá algo, ella nos tiene que salvar.
—Déjalos. Tómame a mí, a ellos déjalos libres.
Dawn coloco sus manos en la nuca, para luego dejarse caer de rodillas al suelo.
Dawn se está arriesgando a ayudarnos, ella tiene un buen corazón.
—Que ganas de ayudar tienes —Sonrió Rubí.
—¡No! —Gritó Lizuly.
Volteo a verla y Emilio había tomado la lanza de Lizuly e incrustado en la espalda de ella.
Veía como sangre salía de su estómago, una lágrima resbalo por mis mejillas, Lizuly fue mi amiga desde mucho antes que este viaje comenzará.
—¡Vámonos! —Gritó Raúl.
Los cuatro salieron corriendo hacia los cuerpos, tomaron uno y huyeron hacia la selva.
—¡Lizuly tranquila!, no cierres los ojos —Dawn gritaba, deteniendo su cabeza.
—¿Cómo podemos ayudarla? —Pregunté mirándola.
Ella desvió su mirada hacia mí, no contestaba solo me observaba.
—¡Ángel! Ya no pueden ayudarme, pero a los demás si, maten a Emilio por mí —Susurro Lizuly.
Toque su mano, está ya tenía sangre, un pequeño charco rodeaba a Lizuly.
—¡Salven a todos!
Esas fueron las últimas palabras de Lizuly, para después cerrar sus ojos para nunca más abrirlos.
Lágrimas salían de mis ojos, resbalando por mis mejillas. Extrañare mucho a Lizuly, cumpliré su último deseo. Acabaremos con todos ellos y salvaremos a todos.
—¡No pude salvarla! ¡No pude hacer nada! ¡No merezco esto!
Dawn quito su placa de policía y la tiro al suelo, más tarde la sangre de Lizuly comenzó a rodear la placa.
—¡Si la mereces!, nos has salvado a nosotros —Comente.
Ella seguía llorando sin soltar la mano de Lizuly.
***
Habían pasado algunas horas, Dawn y yo aún seguíamos junto a Lizuly. Ninguno de los dos dice nada, ni hace nada.
Miro fijamente a Dawn, esto no ha terminado, aún debemos salvar a los demás.
—¡Espera un momento! —Dawn se puso de pie y se alejó a una cabaña.
Yo regrese mi mirada a Lizuly, su rostro ya no era el mismo, ahora estaba pálido con unas notorias ojeras.
—¡No debiste irte! —Susurre, para luego darle un abrazo.
Escuche un ruido, tomo el arma que se le cayó a Juan y volteo a todos lados.
Solo era Dawn saliendo de la cabaña, con una sábana y pala en la mano.
—¡Se merece esto! —Añadió en voz baja—. Yo lo haré.
Ella se acercó a mí y me entrego la sabana. La cual rápido empiezo a envolver a Lizuly.
Ella se aleja hasta donde hacíamos las tumbas y comenzó a sacar tierra.
Yo estiraba la lanza, tenía que sacarla de su cuerpo.
***
Con ayuda de Dawn, colocamos a Lizuly en la tumba. Tomamos una pala cada uno y empezamos a echar tierra.
Minutos después habíamos terminado.
Tome la lanza de ella y la coloque sobre la tierra.
—¡Vamos busquemos a los demás!
Dawn comenzó a caminar hacia la selva.
Camino detrás de ella, tome el arma nuevamente y la guardo en mi pantalón.
—Los encontraremos, ya lo verás —Le susurró, entregándole la placa a Dawn.
Ella sonrió, la tomo y se la coloco.
Continuamos caminando por el camino que nos llevará hasta el río, tal vez en esa parte encontremos a alguien.
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Atrapados en el Amazonas
TerrorCarlos es un chico normal, hasta que gana un concurso. El y sus amigos emprenden un viaje al Amazonas, los primeros días se divierten como nunca. Después de enterarse que un animal salvaje del lugar, mata a un joven. El caos comenzara. Al intentar h...
