Sabine está enamorada de Marlon Kingwell hace años, pero él jamás se ha fijado en ella. Todo cambiará cuando Jayden, el hermano de su crush, llegue a la escuela.
Él la ayudará a conquistarlo sin saber que más tarde podría arrepentirse completamente...
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—¿Me estás diciendo que hablaste con Jayden? —India me miró con la boca abierta.
—Bueno, sí. Pero no mucho —me crucé de brazos para luego hablar entre dientes—. Me vio observando a Marlon en la hora de almuerzo, ¿puedes creerlo?
—Pues claro que lo creo. Ya te hemos dicho que no eres nada disimulada.
—Es un pesado —resoplé mientras ella me miraba con curiosidad—. Me dijo "futura cuñada".
—¡¿Y eso es malo?!
—Señorita, preste atención a la clase —la profesora de literatura le dio una mirada fulminante a mi amiga.
—Perdón —sonrió con falsedad para luego murmurar—. Si te dijo eso es porque cree que tienes una oportunidad con su hermano, ¿no?
—Ojalá fuera por eso —puse los ojos en blanco y comencé a escribir lo que la profesora estaba dictando—. Definitivamente sólo lo hizo para joderme.
—¿Te das cuenta de que la mejor forma de acercarte a Marlon es siendo amiga de Jayden?
—Ninguno de los dos quiere ser amigo del otro, así que no —digo con firmeza—. Además, ni siquiera nos conocemos.
—Por eso tienes que hablarle, para conocerlo —mordió la punta de su lápiz y me miró con maldad—. Estoy segura de que algo bueno puedes sacar de la llegada de Jayden.
—India, por favor —reí mientras negaba sin poder creer lo que me estaba diciendo—. El pobre chico llegó hoy y tú ya quieres que lo utilice para acercarme a su hermano.
—No lo vas a utilizar, solo vas a aprovechar la oportunidad que la vida te está dando.
—Ya, sí. Como digas —mordí el interior de mi mejilla para ocultar las ganas que tenía de bufar. Definitivamente es una locura lo que mi amiga me está incitando a hacer, ya que es obvio que ni así Marlon podría fijarse en mí—. Los chicos de último año no se fijan en una simple mortal que además es de tercero.
—Es tu año para hacer que eso cambie, mujer —India soltó un gruñido de frustración.
—¿Y si lo haces tú?
—Puedo intentarlo también, si eso te hace sentir más tranquila —se encogió de hombros para luego mirarme con una sonrisa traviesa—. Operación: "Ligar con chicos de último año".
—Dios, India —tapé mi boca ocultando mi risa de la profesora—. Que nombre más feo.
—Puedo buscar otro nombre, pesada —bufó con gracia—. ¿Pero quieres que lo haga...?
—Jamás he coqueteado con alguien, ¿y tú crees que podría conquistar a chicos de último año? Por favor, India —reí sin gracia.
Tengo 16 años y jamás he tenido novio. Sé que no soy demasiado grande como para sentirme mal por eso, ya que me quedan muchos años para conocer a alguien. Pero, muy en el fondo, me apena no gustarle a absolutamente nadie. Porque ni cuando iba en el jardín un niño se fijó en mí. Nunca nadie me dio un beso en la mejilla o me regaló una flor, siempre fui la niña a la que nadie se le acercaba.