Sabine está enamorada de Marlon Kingwell hace años, pero él jamás se ha fijado en ella. Todo cambiará cuando Jayden, el hermano de su crush, llegue a la escuela.
Él la ayudará a conquistarlo sin saber que más tarde podría arrepentirse completamente...
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—¿Cuántas personas han visto tu historia de Instagram? —apoyo mi cabeza en el hombro de Marlon, quien estaba mirando su celular.
—Un poco más de mil.
Muerdo el interior de mi mejilla avergonzada. Me ponía muy incómoda que los demás hayan visto una foto de nosotros besándonos, pero Marlon había insistido con subirla a sus historias y después de unos minutos logró convencerme.
Somos novios, no tiene nada de raro que nos besemos.
—¿A qué universidad piensas irte? —me atrevo a preguntarle, puesto que nunca había querido hacerlo por miedo a su respuesta.
No quiero imaginarme el momento en el que me diga que se irá lejos, porque sé que es muy difícil mantener una relación a larga distancia. Más cuando estás con un universitario, ya que no suelen tener demasiado tiempo libre.
—A Harvard.
Cierro los ojos y suspiro con pesadez. No puedo decir que su respuesta me tomó por sorpresa, ya que es la universidad a la que a cualquiera le gustaría ir, pero claramente es algo que no quería escuchar.
Casi siete horas en avión
—¿Qué vamos a hacer? —intento que mi voz no demuestre el miedo que sentía en este momento.
—Bueno, aún faltan meses para que me vaya —se encoge de hombros. Me alejo de él y lo miro—. ¿No prefieres que hablemos de esto más adelante?
—Creo que prefiero prepararme mentalmente desde ahora —me dan ganas de arrebatarle el celular para que me mire mientras hablamos, pero es algo que nunca me atrevería a hacer.
—Podemos viajar de vez en cuando, no sé.
—Para mí no es fácil llegar y viajar, además aún soy menor de edad —carraspeo queriendo llamar su atención—. Y no tengo dinero de sobra como para gastarlo en viajes, menos ahora que estamos ahorrando para pagar lo que la beca de la universidad no cubriría.
—Ay, de eso no te preocupes. Te mando dinero y ya está.
Frunzo mi ceño levemente.
—No te lo aceptaría.
—Bueno, entonces nos vemos cuando yo venga a visitarlos, no pasa nada.
Juego con mis manos en silencio. Claramente este es el problema de ser la novia de alguien que está a punto de terminar la escuela.
Si tan sólo te hubieses fijado antes en mí...
Me maldigo a mí misma por no haberme atrevido a acercarme a Marlon antes. Perdimos demasiado tiempo juntos, y justo ahora que somos parejas, se irá a miles de kilómetros.
—Pero no pienses en eso ahora, Sabine —añade, haciéndome salir abruptamente de mis pensamientos.
—Creo que se me hará un poco difícil no hacerlo —admito—. Pero bueno, entiendo que esto es así.