Me pongo de pie con Sabine en brazos y camino lento hacia las escaleras mientras ella besa y muerde mi cuello.
Subo con cuidado al segundo piso y voy hacia la habitación de mi amigo.
—¿Es de Jerson? —pregunta cuando la dejo sentada sobre la cama. Asiento antes de ponerme en busca de condones. Estoy seguro que Jerson los tiene escondidos entre su ropa—. ¿Le vamos a decir que usamos su habitación para esto?
—Lo más probable es que lo sospeche—me encojo de hombros—. Y si se entera, se pondrá feliz por nosotros. Lo conozco.
—¿Qué se supone que debo hacer ahora?
Sonrío con ternura al escuchar su pregunta. Dejo el condón encima del velador y me giro hacia ella, quien intentaba ocultar su nerviosismo con una falsa y temblorosa sonrisa.
—Ven, pequeña —me acuesto en la cama y estiro mi brazo izquierdo para que ella se acerque a mí y apoye su cabeza en mi pecho.
—Pero...
—Te extrañaba mucho —la interrumpo—. Extrañaba tu olor, tu tacto, tu sonrisa...
La apego más a mí (si es que eso es posible) y apoyo mi mentón en su cabeza. Cierro los ojos y disfruto del abrazo como si no la hubiese visto hace años.
—Creo que eramos la persona correcta en el momento equivocado —murmura acariciando mi espalda—. Pero se acabó. Ahora no hay nada que nos impida estar juntos —deja un beso sobre mi pecho y se aleja levemente de mí para mirarme a los ojos—. Sólo somos tú y yo.
Beso su frente sintiendo mi corazón latir con fuerza por la felicidad que sentía al tenerla entre mis brazos.
Jamás pensé sentirme así, tan completo y agradecido con el destino por traerme a una persona tan especial a mi vida.
Me he vuelto todo un cursi, pero no me avergüenza admitirlo. Es más, me enorgullece saber lo mucho que he aprendido y mejorado como persona gracias a lo que he pasado en estos últimos meses.
Sabine se aleja levemente de mí para observarme.
—¿Qué pasa si no te gusta? —me pregunta y de inmediato sé a lo que se refiere—. Tú tienes experiencia, sin embargo yo no.
—Bicharraca... —voy a hablar, pero me interrumpe.
—No sé si voy a poder hacer que disfrutes —en sus ojos veo su miedo—. No sé si voy a poder aguantar el dolor, no sé...
—Tranquila, no tengas miedo —es mi turno de interrumpir—. Sabine, yo te amo —le recuerdo—. Para mí esto también va a ser igual de nuevo y especial, porque será primera vez que lo haré con mi mujer.
—Pero tú ya has tenido sexo —noto cierta pizca de desagrado al decir eso, y lo entiendo.
—Pero ahora no voy a tener sexo, ahora voy a hacer el amor.
Me mira profundamente antes de devorar mis labios. Mete sus manos por debajo de mi polera para acariciar mi torso desnudo antes de obligarme a que me la quite.
—Desnúdame.
No puedo evitar tener una erección al escuchar esa palabra.
Y por supuesto hago lo que ella me pide
Me quedo sobre ella admirando su hermoso cuerpo sin ningún pedazo de tela que me impida observar cada detalle de su piel y sin pensarlo dos veces, me desnudo yo también.
Sabine observa con sus ojos brillantes mi miembro, el cual parece a punto de explotar.
Estoy muy caliente
—Si no te sientes preparada no es necesario que hagamos nada. Yo te voy a esperar —me aseguro de dejárselo claro. No quiero que haga nada por obligación, quiero que esto sea lindo para ambos.
—De verdad quiero hacer el amor contigo —sonríe con ternura—. Solo ten un poco de cuidado al principio, para acostumbrarme al dolor.
—No es necesario que me lo digas. Lo que menos quiero es hacerte daño. Seré muy cuidadoso.
—Lo sé, confío en ti.
Sus palabras hacen que mi corazón lata con vehemencia. No hay nada más lindo que escuchar eso de la mujer que amas.
Tomo el condón del velador y lo abro cuidadosamente para ponérmelo.
—Mirame a los ojos —le pido y ella asiente—. Solo no dejes de hacerlo, por favor.
—Está bien.
Pongo mi pene en la entrada de su vagina y lo voy metiendo con extrema lentitud, asegurándome de observar bien su rostro para saber si debo parar.
—¿Sigo?
—Sí —asiente de inmediato—. Siento un pequeño ardor, pero es soportable.
—Todavía no meto la cabeza completa. Ahí te dolerá —le advierto—. ¿Estás segura que quieres seguir con es...?
—No me importa el dolor que vaya a sentir. Necesito que estés dentro mío, ahora —lo último suena como una orden.
Y me encanta
Sigo metiendo con delicadeza mi pene hasta que después de unos cuantos quejidos, lo tengo completamente adentro.
—¿Duele mucho?
—Sí, pero sé que valdrá la pena —contesta.
—Así es.
Me muevo lentamente, observando como los ojos de Sabine se cierran y gimo de placer.
Esto se siente como estar en el paraíso
Atrapa su labio inferior con sus dientes y frunce su ceño, haciendo una cara jodidamente caliente.
—Dios, si duele, pero es un dolor muy rico —admite en un murmuro.
—Y eso que es sólo el comienzo —digo de forma egocéntrica. Ella ríe y abre los ojos—. Cuando te sientas preparada puedo aumentar la velocidad.
Sigo moviéndome, sacándolo y metiéndolo una y otra vez mientras escucho sus gemidos.
—Creo que ya puedes hacerlo más rápido.
Le hago caso y aumento la velocidad, viendo cómo aprieta las sábanas con sus manos mientras hace unas caras que me excitan más de lo que ya estoy.
Si es que eso es posible
—¡Jayden! ¡Oh por Dios!
—¿Me amas? —le pregunto sin dejar de moverme.
—Te a-amo, te amo mucho —responde.
Cierro los ojos disfrutando cada segundo de este momento. Pensando en todo lo que tuvimos que pasar para poder vivir esto ahora.
Tuve que ver cómo Sabine tenía una relación con mi hermano mientras creía que iba a ser el hombre más infeliz del mundo al tener a la mujer que más quería como cuñada, pero después de mucho sufrimiento, puedo decir que por fin estoy con la mujer que amo.
Con mi mujer.
Con mi Sabine.
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No los quise dejar sin un final así que creé este. Todavía falta información sobre algunas cosas, pero supongo que lo pondré en el epílogo que subiré en algún momento.
Gracias por todo el cariño que le dieron a mi novela ❤️
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Atrapada en el Encanto Kingwell
Teen FictionSabine está enamorada de Marlon Kingwell hace años, pero él jamás se ha fijado en ella. Todo cambiará cuando Jayden, el hermano de su crush, llegue a la escuela. Él la ayudará a conquistarlo sin saber que más tarde podría arrepentirse completamente...