EPÍLOGO.

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Mire el calendario.
Ulric había salido hacia ya 4 días.
Arthur y otros se habían ido en dirección a la Zona de Paso, pues había llegado un viajero diciendo que había gente ahí que planeaba venir.
Al enterarse de esto Ulric se había ofrecido como voluntario, sabiendo que entre esa gente se podría encontrar Melissa y su familia. Casi un año y medio después de la última vez que nos habíamos visto, al bebé habría nacido e incluso dado sus primeros pasos.
Toque mi propio vientre mientras miraba el espejo de mi habitación. En el momento en el que todo esto se volvió serio y la civilización cayó, pensé que nunca llegaría a este punto. Alison y yo siempre habíamos querido hijos, pero el fin del mundo nos quitó aquella posibilidad. Después me la quito a ella y me dio a Ulric. Ahora Ulric y yo esperábamos a un bebé.
Mire el cuadro. Llevaba meses trabajando en él. Me había costado encontrar la inspiración, todos aquellos recuerdos amontonados en mi mente me lo habían puesto difícil. Tras mucho pensarlo y muchos bocetos, había decidido pintarla en el parque, bajo nuestro árbol. Este sería mi mejor trabajo, sin duda. Tal como la recordaba, la estaba pintando.
Acaricié con cuidado el lado de mi vientre, sintiendo al bebé moverse.
-Echas de menos a papá?
Los últimos días habían sido estresantes. Salir fuera de los muros era peligroso, y aunque iban bien preparados, no podía evitar preocupante. Lo que menos necesitaba ahora era a un Ulric herido. O peor...
Escuche unos toques en la puerta.
-Nora! Estas ahí? - escuche la voz de Helena
Me levante y abrí.
-Vienen los coches.
Asentí.
-Voy.
Cogí una chaqueta y salí.
Veía los coches cruzar los muros y subir en dirección a donde se encontraba el angar.
Helena y yo nos acercamos cogidas del brazo.
-Estoy nerviosa, Helena.
-Estará bien.
-Eso espero.
Los coches se detuvieron antes de entrar.
Empezó a bajar gente.
Ahí lo vi.
Llevaba el pelo recogido en un moño. Me había costado demasiado convencerlo para que lo hiciera, pero el pelo se le había acabado haciendo demasiado molesto.
Dejé salir todo el aire que tenía en los pulmones.
-Ulric!
Miró en mi dirección y sonrió mientras caminaba hacia mi.
Lo recibí con un abrazo y un beso.
-Solo han sido unos días, Nora...
-Podría haberte pasado cualquier cosa. - dije sujetando sus mejillas.
Él tenía ambas manos en mi vientre.
-Estoy bien.
Junte nuestros labios en un beso largo y lento.
Cuando nos separamos, pregunté:
-Eran ellos?
Entonces la enorme sonrisa que se formó en su rostro me dio la respuesta.
Mire por encima de su hombro y la vi. Había crecido muchísimo, sería casi igual que yo de alta.
Ulric me cogió de la mano.
-Tiene muchas ganas de verte. Le he dicho que teníamos una sorpresa.
-El bebé?
Asintió.
Sonreí.
Ulric me llevó hasta donde ellos estaban, y cuando Melissa me vio, grito de alegría.
Vino corriendo hacia mi dispuesta a abrazarme, pero Ulric la detuvo.
-Eh! Te acuerdas de la sorpresa?
-Si!
-Pues tienes que tener cuidado.
Abrí mi chaqueta, mostrando mi tripa abultada.
-Madre mía! Vais a tener un bebé!
-Si. - dije riendo.
Entonces Melissa se acerco y me abrazo con cuidado.
La abrace, acariciando con cuidado su pelo.
La había echado demasiado de menos. Pero ahora ya estábamos todos aquí, a salvo. Por fin. Después de tanto tiempo y tantas cosas.
No pude evitar derramar unas lágrimas.
-Te he echado mucho de menos. - dijo en voz baja.
-Y yo a ti.
La apreté fuerte.
Entonces sentí al bebé dar patadas.
-Mira, Melissa, dame tu mano.
Con cuidado la puse en el lugar donde sentía al bebé.
-Esta contento. - dijo sonriendo.
Asentí.
Acaricié su mejilla y mire a Ulric, quien nos miraba con los ojos brillantes.
-Estamos muy contentos de volver a verte, Melissa.
Me volvió a abrazar.
-Ven, tienes que conocer a mi hermano. Se llama Sam.
Me cogió de la mano y me guió hasta donde estaban sus padres y ahora Ulric.
Él tenía al niño en brazos y jugaba con él.
Los padres de Melissa me dieron la enhorabuena.
Melissa estaba tan emocionada que no podía parar de hablar, de contarme todo lo que había hecho en este tiempo, de las cosas nuevas que Sam hacia,...
Mire a Ulric, quien hacía reír a Sam. El corazón me latía con fuerza, lo había visto en la escuela con los niños y sabía que iba a ser un padre increíble. Aunque yo a veces tenía dudas sobre si sería buena madre, me tranquilizaba la idea de saber que él iba a estar a mi lado.
Le di un beso en el hombro y sonreí para mí.
Sentía que ya tenía todo en la vida.

Abrí los ojos. Sentado en el sofá, Ulric susurraba algo.
Me levante despacio de la cama y me acerque. Aún me dolía un poco al andar, pero los médicos habían dicho que si no me esforzaba mucho, se pasaría pronto.
Ulric escucho la cortina moverse y me miró.
-Ey, estas despierta. Has descansado?
-Si, se agradece poder dormir en mi cama.
Me senté a su lado y me abrace a su brazo.
-Por qué no me has despertado?
-Esta tranquila. Creo que simplemente no quiere dormir. - dijo mientras movía acariciaba con el pulgar el puño de nuestra hija.
-Es preciosa. - susurre.
La niña movió sus ojos en mi dirección.
-Es mamá? - dijo Ulric sonriendo.
Acaricié con cuidado la mejilla de la pequeña.
-Has pensado ya en un nombre? - dijo Ulric mirándome.
Llevaba desde que nació dándole vueltas, tenía uno, pero no estaba segura.
-Si. Pero no se...
-Alison?
-Cómo...
Se encogió de hombros.
-Yo también lo había pensado.
Sentí las lágrimas en mis ojos amenazando con caer.
-Lo harías?
-Yo si. - dijo seguro.
Ulric me abrazo por los hombros para que me acostara en su pecho.
Mire el cuadro de Alison, casi terminado en una esquina.
-Que dices? Yo creo que es un buen nombre, de una buena persona a la que su madre quiere mucho. Es una forma de tenerla presente, por los buenos momentos y las buenas historias.
Solloce.
Ulric me dio un beso en la frente.
-Alison. - dije acariciando la mejilla de la pequeña.
-Te quiero, Nora.
-Y yo a ti.
La niña hizo un puchero y pronto se agarró a llorar.
Aún algo inexpertos, nos pudimos acomodar, la niña mamando en mi pecho y Ulric abrazándome con cuidado mientras observaba atento.
-No me puedo creer que tengamos todo esto. No lo hubiera imaginado cuando vivía en la Comunidad.
-Me alegra que me encontraras, sabes?
Me dio un beso en los labios.
Mire a la niña, que se había quedado dormida mientras comía y acaricié su mejilla.
Ella debía ser la recompensa después de tanto mal. Cada situación desastrosa que había vivido me había llevado hasta Ulric, y Ulric me había dado a Alison. Ahora sentía que lo tenía todo. Tenía una casa segura en la que vivir, a mis amigos sanos y salvos a unos metros, tenía a mi chico y a mi preciosa hija. Había perdido muchas cosas en el camino, pero había ganado otras tantas.. E había servido para aprender, para ser más fuerte y para disfrutar cada momento con aquellos que me rodaeaban ahora.
Cuando todo esto empezó, decían en las noticias que era el final, nuestra civilización y especie se extinguiria. El planeta se había defendido de nosotros y se acabaría todo.
Ahora, después del fin del que tanto habían alardeado, los pocos que quedábamos habíamos aprendido a vivir de nuevo.
Estaba agradecida de esta segunda oportunidad que la vida me había dado y no la desaprovecharía. Le contaría a mi hija todo por lo habíamos pasado, quien era Alison, como su padre me había cuidado y protegido a pesar de todo.
-Eres lo mejor que me ha pasado, pequeña. - susurre.

Después del Fin. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora