Edificio Setas de Sevilla, España
Octubre de 2010 d.C.
—... y estas sutiles diferencias en el idioma comienzan a darse cuando las poblaciones se separan. Y aunque hoy nos resulte extraño de tan solo pensarlo, cuestiones relacionadas con el clima, la vegetación o el terreno, fueron generando, con el paso del tiempo, pequeñas variaciones que los hizo diferentes. —Diego repasó con la vista a su reducido auditorio de izquierda a derecha. Al no percibir ninguna intención de pregunta o comentario, continuó—: Piensen ustedes en el latín, por ejemplo. ¿Cuántos idiomas creen que derivaron de él gracias a la expansión romana?
Marco levantó la mano. Diego le agradeció mentalmente y desvió su mirada cuatro butacas a su derecha: su madre también levantaba la mano y la agitaba en el aire.
—El caballero de la primera fila, por favor —dijo Diego, otorgándole la palabra con un gesto de la mano.
—Del latín derivan cinco idiomas: el francés, el italiano, el español, el catalán y el portugués —respondió, omitiendo el rumano para darle pie a Diego a continuar con su exposición.
—¡Y el rumano, hijo! —Anunció su madre. Y bajó la voz—. Marco se olvidó el rumano...
Marco se encogió en su butaca y Diego carraspeó callando a su madre con un cordial gesto de su cabeza.
—Y el rumano, por supuesto. Gracias, señora.
A continuación, accionó el botón del presentador inalámbrico y la pantalla que tenía detrás suyo dejó a la vista de todos el siguiente tema: La lengua castellana.
—Bien... —dijo, mirando la hora en su reloj de agujas de muñeca—. Ya son casi las 13hs. Si les parece, hacemos un receso de una hora para almorzar y nos encontramos aquí de nuevo a las 14hs. —Las diecinueve personas que habían acudido al salón auditorio con capacidad para trescientas cincuenta se levantaron de sus asientos y comenzaron a retirarse. Con excepción de Marco, que se quedó en donde estaba.
—¡Estuviste increíble, Dieguín! —le gritó su madre antes de abandonar la sala plantándose junto a la puerta de salida. Ninguna de las demás personas había dejado aún el recinto.
Diego acercó su boca al micrófono y le sonrió avergonzado. Elba mantenía ambos pulgares apuntando hacia arriba y asentía con la cabeza dándole su aprobación.
—Gracias, mamá. —Y el "mamá" rebotó amplificado por cada rincón de la sala.
Al quedar solos, Marco se levantó de un salto y fue hasta donde estaba Diego, quien se encontraba apoyando el peso de su cuerpo en el atril con la cabeza escondida entre sus brazos mirando al suelo.
—Tu madre tiene razón, Diego, has estado muy bien. —Miró hacia atrás y suspiró—. Si me hubieras dejado ayudarte con la difusión de la charla hubieran venido más personas.
Diego levantó la cabeza y lo miró poniendo la boca de costado.
—Ya está... a tomar por culo... —Se enderezó—. Lo importante ahora no es esto, es otra cosa.
Marco asintió y se acomodó el pelo.
—¿A qué hora le dijiste? —preguntó Marco, quien ya le había hecho esta pregunta unas cinco veces antes de que comenzara la primer parte de la charla.
—A las 13:15hs.
Marco miró su reloj.
—Son las 13:04hs. ¡Por Dios! —vociferó Marco, y luego más calmado—: Me muero de la impaciencia...
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Sevillano
Historical FictionMarco, un joven sevillano apasionado por la historia y a punto de recibirse de profesor en la materia, despierta en la Roma de Publio Cornelio Escipión: uno de los personajes históricos que más admira y de los que más conoce. Situación que lo maravi...
