A Harry le gustaba el sol. Le gustaba sus colores cálidos, le gustaba contar la cantidad de tonos que podía ver cuando éste golpeaba contra una ventana, o contra un charco de agua, quizás contra el césped.
Le gustaba apoyar la mano ahí donde se encontraba, y sentirla cálida apenas segundos luego, era reconfortante.
También, le encantaba cuando llovía, pero también el sol estaba destapado de las nubes grises, entonces, podía encontrar un arcoíris rápidamente, y siempre jugaba a distinguir todos los colores.
Sin embargo, nunca le gustó tanto como cuando esa mañana acariciaba la piel de Louis con una delicadeza que Harry no sabía que existía. Tocaba su mejilla, que Harry adivinaba que debía estar cálida, pero no se animó a tocar. Sus labios, ahora más pálidos, también eran besados por los tonos naranjas, su cabello parecía más claro, dorado.
"No me mires cuando duermo" la voz ronca de Louis rompe momentáneamente el silencio en la habitación.
Las mejillas de Harry de vuelven increíblemente calientes, y aparta la mirada con velocidad. De acuerdo, no se puso a pensar en lo extraño que era verlo dormir, mierda.
Entonces, Louis se ríe suavemente, sus ojos clarísimos abriéndose en la escena, buscando los avergonzados de Harry. Era adorable. Iba a ser su ultimo suspiro.
"Buen día" Louis lo saluda, levantándole el mentón para que lo vea. Harry bufa, derrotado por su mirada gélida, contrastando la calidez del sol de la mejor manera.
"Buen día, Lou."
La sonrisa de Louis es como una plumita delicada en sus labios, Harry quiere...
"Muéstrame tu dibujo" y sus pensamientos se detienen. Entonces, se da cuenta que los ojos del hombre mayor se encuentran detrás de ellos, en el cuadro apoyado en la pared.
Sabe que Harry no puede discutir, desde su estadía aqui, Louis no se ha perdido ni un trabajo de los que hizo, ni si quiera aquel pequeño que hizo una vez en la sala del desayuno, en una servilleta.
Nada. Y los pequeños, los de bolsillo, él se los guarda.
Entonces, se sienta y espera con paciencia (no tanta, son las seis y media, sus madres llegan con algo para desayunar a las siete) a que Harry maniobre su obra y pueda exponérsela.
Cuando esta frente a él, sentado en la camilla, sus mejillas están rojas, y al parecer duda más de la cuenta en enseñarle lo que ha hecho.
"Vamos, ¿Que es? ¿Me has pintado desnudo y no me he dado cuenta?"
Harry se rie, golpeándolo en el brazo, y sabe que lo dijo para aligerar el ambiente. De acuerdo, entonces.
Cuando lo voltea, Louis tarda en decir algo. Es decir, abre la boca, y luego la cierra.
"Nunca dibuje algo así" le dice, aunque ya lo sabe.
"Son dos personas..." murmura él, delicado.
"Haciendo el amor."
"Al aire libre."
"Libres."
Los ojos de Louis conectan con los de Harry, verde y azul mezclándose. Entonces, los ojos de Louis vuelven al dibujo, casi con adoración.
"Es increíble, Harry."
"¿De verdad?"
"Me..." se interrumpe a sí mismo "Creo que es...increíblemente precioso. Nunca vi algo así dibujado."
"¿Sexo?" se ríe.
"Amor."
"¿No?" aparta sus ojos de él.
"Nunca me hizo sentir..."se encoge de hombros "Nunca lo vi tan bien expresado. ¿Como se llama?
Harry se aclara la garganta, "Faire l'amour"
Ellos de quedan en silencio un poco más, Harry intenta contar los colores que utilizó para el cielo en lugar de mirar a Louis, y sus ojos comienzan a picar más rápido de lo que pensó que lo harían, aunque si es sincero, pensó que iba a perder el control mucho antes.
"Harold..."
"Dejame, Louis" y aprieta los labios.
"Cariño, ven aquí. Guarda eso, por favor, y ven."
Harry hace lo que le piden, cuando de encuentra con los brazos de Louis, llora abiertamente en su pecho.
Siente demasiado, y está cansado de no entenderse.
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Lienzos {l.s}
Fiksi PenggemarHarry Styles y Louis Tomlinson se enamoran enredados de una injusta enfermedad, florecen de amor y bailan bajo una luna llena donde el dolor es drenado con lienzos de acuarela y cartas inspiradas en amor clásico.
