Capítulo 6

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Matías.

Le hice creer a Rosa que ya estaba dormido porque no se callaba con darme sermones de Natalia.

La estoy escuchando hablar, no sé si con Alonso o tal vez con otro pero me interesa la plática.

—Espera... —Habló antes de salirse de la habitación y me levanté para seguirla—. Es que estoy en la casa de Matías y él estaba cerca de mí pero ya me alejé.

Levanté una ceja mientras me cruzaba de brazos y la veía. Ella estaba dándome la espalda así que ni notaba mi presencia.

—No, está dormido, me costó tranquilizarlo después de que vió a Samuel besando el rostro de Natalia.

¿Y cómo quería que me pusiera?

Hubieron segundos de silencio hasta que habló ansiosa.

—Dilo ya.

Al escuchar la respuesta, jadeó llevándose la mano a la boca y después la bajó para hablar.

—No puedo creer que Natalia esté embarazada. ¿Cuánto tiempo tiene de embarazo?

—¿Natalia está esperando un hijo mio? —Pregunté de inmediato. Ya no me importaba si se enojaba porque estoy escuchando su plática, lo que necesitaba saber era si voy a ser papá.

Creo que no estaba tan dormido —Murmuró asustada cuando se dió la media vuelta para verme.

—¡Responde, Rosa! —Le exigí desesperado.

Ser papá es lo mejor que me puede pasar con Natalia y ella tiene la obligación de decirme.

—Te llamo luego y perdón, no me dí cuenta —Habló Rosa antes de colgar y se dirigió a mí—. ¿Qué más te dá si está embarazada? El hijo puede ser de Alonso.

—Es una estupidez...

—Recuerda que estuvieron juntos hace unos meses y Natalia tiene síntomas desde que estaba con Gotti.

—Ese hijo es mío, Rosa, no es ni de Alonso ni de Samuel y mucho menos de Joshua.

Levantó una ceja retándome.

—Yo que tu hacía una prueba de paternidad, recuerda que Luigui la violó y no sabemos cuántos más lo hicieron también.

—Escucha, Rosa —Empecé a acorralarla contra la pared—. Soy yo quien preñó a Natalia, el único con el que va a tener hijos es conmigo por lo tanto ese bebé que nace en su vientre es mío...

Recuerda que Luigui la violó y no sabemos cuántos más lo hicieron también...

Esas palabras llegaron a mi mente retumbando mis oídos.

¡Maldita sea! Le reclamé a Natalia el haberse acostado con Alonso cuando todos tienen razón. Mi pequeña ha sufrido demasiado y sólo quería cobijarse en mí, sentirse protegida.

Rosa levantó una ceja y sonrió.

—¡Obvio ese bebé es tuyo! —Expresó agarrándome por los hombros.

Hice mi cabello hacia atrás y luego cargué a Rosa girándola.

—¡Voy a ser papá! —Le dije al bajarla.

—Deja de llorar y ve a buscarla, ese bebé no puede crecer sin su papá.

Asentí sonriendo pero después negué.

—¿Y si ella no quiere verme? La traté para una mierda.

—Entonces te toca a ti rogar.

No me importaría eso, haría lo que sea para tener a Natalia.

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