Matías.
-Lo siento, amor -Me dijo Natalia calmando su risa-, es sólo que nunca creí que te fuera a dar un calambre en medio de la acción.
-Ya te dije que estaba en mala posición, fue eso.
-Claro...
Negué con la cabeza antes de que ella se acomodara y pusiera sus pies sobre mi regazo.
Le quité las zapatillas y empecé a masajear sus pies.
-¿Te confieso algo? -Pregunté cuando la ví cerrar los ojos.
-Claro.
-La fiesta no es en ningún salón...
-¿No? -Abrió los ojos de inmediato y frunció el ceño-. ¿O sea que no tendremos fiesta?
-Si la tendremos pero es en la playa, amor, amas el mar así que cambié todo... Espero eso no te moleste
Su sonrisa se amplió y suspiró.
-Gracias, mi amor.
-Mientras nosotros iremos a un pequeño tour por Argentina.
-Es muy bonito el lugar.
-¿Te gustaría vivir Aquí?
-Claro, por una temporada.
-¿Estás consiente de que debemos quedarnos en un sólo lugar cuando nuestro hijo Nazca y vaya al colegio?
-Sí pero falta para eso...
-Como digas.
Se puso de nuevo las zapatillas y abrió la escotilla de la limusina para asomarse.
-Aquí viene el puente...
Me asomé con ella y extendió los brazos al sentir el aire.
-¡Soy tan feliz! -Gritó antes de reír.
Besé su coronilla y luego recargué la barbilla en su hombro.
-Grita que me amas -Le dije en el oído.
-¡TE AMO, MATÍAS COOPER!
Me reí por lo bajo mientras agradecía el tener a la chica que amo conmigo. Si, si valió la pena separarme de ella 4 años, las luchas y todo por lo que pasamos.
El puente terminó pero nosotros no nos metimos, continuamos observando la vista que nos daba hacia el mar.
Natalia hizo a que la mirara y estaba seria, sin expresión alguna.
-¿Si? -Pregunté levantando una ceja.
-Qué guapo te ves cuando el cabello te vuela.
Sonreí antes de acariciar su mejilla
-¿Mucho?
-Oh si, bastante.
-Pues gracias, Damisela.
-De nada.
Me dió la espalda y se cruzó de brazos.
-Mi niña -Le susurré en el oído antes de abrazarla por la cintura.
Colocó sus brazos sobre los míos y suspiró.
-Por fin felices.
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La noche llegó y todos habían preparado muy bien la fiesta. Estaban los adornos que Natalia pidió hasta el más mínimo detalle.
Sus cachorros estaban esperándola así que preferí ir con mi papá antes de que me ladraran.
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