Rosa.
-Quiero ver a mi hija -Exigí apenas desperté pero ninguna de estas malditas enfermeras me la trae.
-El médico ya no tarda en traerla, paciencia por favor -Dijo una de ellas.
-Dijeron que no me harían cesárea.
-Tuvo que ser necesario, usted se desmayó a último momento y no reaccionaba por eso tuvimos que acudir...
-Quiero ver a Natalia también -La interrumpí.
Ella va a decirme quién era la chica con la que forcejeaba porque hermana mía no puede ser, yo la ví en aquel ataúd y le lloré en su tumba.
Alonso entró a la habitación con mi pequeña y me llené de felicidad estirando los brazos para que me la diera.
-Mi niña... -Murmuré cuando me la entregó y acaricié con suavidad su nariz. Luego levanté la mirada hacia Alonso-. ¿Acaso no es hermosa?
Tuve que tragarme que mi hija nació con el color de ojos de mi hermana.
-Es más que eso -Sonrió pero había algo oculto en su rostro.
-¿Que pasa? Se supone que estaríamos felices... ¿Qué hizo esa...?
-Somos felices, mi amor -Me interrumpió acariciando mi cabello -, nuestra hija nació bien y tú estás bien, ¿Qué más se puede pedir?
-Trae a Natalia -Apreté con suavidad a mi hija como si alguien fuera a quitarmela.
-No tarda en venir, estaba...
-Aquí estoy -Entró Natalia y fué directo hacia a mi-. Joder, tiene unos ojos muy bonitos y ni se diga de su carita.
Intentó tocarla y me aclaré la garganta.
-No es así como esperaba la bienvenida de mi hija.
-Los adornos de la fiesta continúan, mi padre dijo...
, -No es a lo que me refiero -La interrumpí.
-Rosa... -Me hablo Alonso tocando mi hombro para que me tranquilizara.
-Te pedí hace dos meses que me ayudaras a investigar a esta chica y no obtuviste respuesta hasta ahora y eso porque estuvo aquí en el hospital. ¿Qué quería? ¿Quien es?
Ellos compartieron miradas y Natalia se sentó a mi lado.
-Rosa..
-¡Dilo!
-Me voy, esto le corresponde a tu esposo... -Se levantó y Alonso la detuvo.
-¿En serio? Quedaste en qué se lo dirías.
-¿Yo? -Se señaló con el índice-, pero si Matías habló por mi, yo nunca decidí.
-Y el es tu esposo.
-Ah cabrón, ahora resulta que lo voy a andar obedeciendo.
-Si bien que lo obedeces en la cama y ahora sí ya te haces la...
-Eso es otra cosa, Alonso, aguanta, aguanta...
-Largo... -Murmuré mirando a mi hija para tener una razón por la cual no alterarme más.
-No... Espera -Dijo Natalia intentando quitarme a mi hija pero no la dejé-. Por favor, sólo unos minutos.
-¿Para qué?
-¿Ya? -Preguntó Matías asomándose por la puerta.
No sé la razón por la cual mi cuerpo empezaba a sentir nervios y mi respiración se aceleraba.
Se supone que tenía que estar tranquila pero no todo siempre sale como deseas.
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