Matías
Saqué el arma que tenía en la espalda baja y disparé hacia enfrente en repetidas ocaciones.
Natalia se zafó de mí para disparar también pero los disparos de nuestros contrincantes terminaron y nosotros detuvimos todo.
Natalia le hizo una señal a sus hombres, ésto avanzaron cubriéndose pero no la dejé a ella irse.
—¿Qué haces? —Preguntó mirando mi mano que agarraba su brazo.
—Te dije que no te alejaras —Hablé serio.
—Tu no vas a decirme qué hacer o no, tengo un equipo qué liderar así que debo ir con ellos.
—¿Y si te pasa algo?
Bufó zafandose de mi agarre.
—Entiendo que te preocupo pero mi papá me entrenó para ésto y tu y yo sabíamos que en algún momento iba a enfrentar más peligros.
—Es que yo...
—¡Ya lo sé! Pero soy inteligente, Matías, soy una Tanaka y debo actuar como tal. ¿No confías en mí?
—Si confío en tí —Respondí de inmediato—. Me provoca miedo que algo te pase y no pueda estar ahí.
—Es que nada malo me pasará y aunque me pase, eso es parte del crecimiento, los errores y fallas.
—Ve, Damisela, te cubriré —Acaricie su mejilla—. Mis hombres y yo iremos directo a la casona mientras los tuyos y tu enfrentan a los tipos.
—Gracias —Me dió un beso en la boca y se fué.
Le llamé rápido y antes de que hablara me adelanté.
—Quiero que tengas un radio y...
—Lo tengo, mi amor, ya está conectado al tuyo.
Me colgó y no hay manera de que me haga sentir más orgulloso.
Les hice una seña a mis hombres para que me siguieran.
Las balas empezaron de nuevo así que corrimos más rápido para llegar hasta la casona.
—Entra... —Se escuchó una voz por dentro.
Uno de mi hombres me agarró del brazo y lo escuché pasar saliva.
—¿Realmente vamos a entrar? —Preguntó—. Yo digo que no y lo hago por tí.
—No seas llorona y entremos, no pasa nada.
Me soltó antes de que caminara pero otro me detuvo.
—Estamos para cubrirlo —Me colocó detrás de él—, no se qué haría si algo le pasa.
Dejé avanzar a unos cuántos para que después entrara yo y cuando lo hice todo adentro estaba polvoso, casi no se veía nada.
—No se aleje mucho —Me susurraron por detrás.
Traté de ver algo pero no lograba distinguir casi nada.
—¡Cuidado! —Gritó un hombre empujándome hacia enfrente.
Cuando ví que una madera estaba por caerle logré jalarlo del brazo.
—¿Estás bien? —Le pregunté.
—Si... Creo que si...
—¡AAAAHHHH!
Escuché un grito desde arriba y si no me equivoco es de Katheryn
—Ustedes me cubren mientras yo subo —Avisé antes de ir hacia las escaleras.
Me dieron nervios subir sobre todo porque no está Natalia conmigo pero confío en que hará un excelente trabajo afuera.
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