Capítulo 04 (M)

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Me senté frente al escritorio de mi padre, él estaba sentado detrás de este mientras le pedía a su enfermera que se retirará, así lo hizo, lucía pálido y las ojeras marcadas debajo de sus ojos reflejaba su estado de salud y ánimo, sé que le dolía la indiferencia de mi madre y haberse separado de ella fue un golpe a su machismo, porque ni siquiera él quería firmar el divorcio, fue ella quien puso las cartas sobre la mesa y demostró su carácter, al fin.
Papá: me enviaron esta invitación.- dijo entre jadeos por la comezón que seguramente sentía en la garganta.- nuevamente somos los invitados de honor, Carolina invitará a nuevos diseñadores, ya sabes cómo es eso.
Mario: no iré a robar sus diseños, papá.- aclaré, él asintió mientras mejoraba su postura en la silla.
Papá: claro que no, hijo.- suspiró.- pero quiero que estés presente junto a Catalina, dijeron que hay un lugar que fácilmente podría quitarnos nuestra posición cómo mejores modistas, así que, quiero que investigues de quién se trata y sí tenemos que preocuparnos por ello o simplemente dejar que tengan sus pocos minutos de fama.
Mario: aún estando enfermo, no has cambiado absolutamente nada, sigues teniendo esos pensamientos tan pobres.- ya no me dolía ni temía decirle las cosas que pensaba sobre él, me había lastimado tanto que ya no me importaba nada que pudiera decirme.
Papá: no digas tonterías.- volvió a suspirar mientras se recargaba en su silla.- y espero que no olvides la propuesta de Catalina, que estén casados sería de mucho beneficio para nosotros.
Mario: ¿para qué?- me levanté de la silla y lo miré fijamente.- ¿para que le quites su negocio así cómo lo hiciste con el padre de T;N?- le dió un golpe a su escritorio y se levantó con dificultad.
Papá: ese maldito nombre no es bienvenido aquí y lo sabes muy bien.- rodé los ojos y me di la vuelta para salir de su oficina, miraba todo lo que había alrededor, todo esto le pertenecía solamente a una persona y odiaba tanto no poder tomar cartas en el asunto para que todo volviera a su lugar de origen.
Catalina: ¡Guapo!- gritó mientras intentaba correr con sus tacones de aguja, envolvió sus brazos en mi cuello e intentó besarme pero la evadí.
Mario: no estoy de humor, Catalina.- me aleje de ella y continúe caminando, sin embargo, no dejaba de escuchar ese horrible sonido que hacían sus tacones a cada paso que daba.
Catalina: ¿te invitaron al evento de Caro?- asentí mientras metía las manos a los bolsillos de mi pantalón.- iremos juntos, ¿verdad?
Mario: eso dijo mi padre.- suspiré.- pero prefiero que cada uno vaya por separado, no quiero que se malinterpreten las cosas.
Catalina: ¿pero que se va a malinterpretar?- burló y se paró frente a mí para evitar que yo siguiera caminando.- es obvio que nos gustamos, estoy segura de que pronto comenzaremos a salir, así que no hay problema en que vayamos juntos.
Mario: escucha.- suspiré fastidiado.- tú sabes claramente que no siento nada por ti y que muy posiblemente jamás lo sienta, así que te pido que no insistas ni te des falsas esperanzas, ¿de acuerdo?- le dí una leve caricia en el hombro y continúe con mi camino.
Termine de bajar las escaleras, Marco estaba llegando, vestía con su uniforme de enfermero y llevaba una mochila en su hombro, levantó su mano mientras se acercaba a mí.
Marco: ¿qué tal, cómo va todo?- me encogí de hombros, lo abracé amistosamente y le di unos cuantos golpes en la espalda.- luces estresado.
Mario: lo estoy.- suspiré.- estoy lidiando con muchas cosas, mi padre sigue siendo el mismo de siempre, quiere que vaya al evento de una mujer solamente para confirmar sí debe de preocuparse por su reputación o alegrarse por el fracaso de los otros diseñadores.
Marco: vaya, no puedo decirte nada porque es tu padre.- suspiró.- pero espero que tú no le hagas caso, eh.
Mario: iré a ese evento porque me montó a Catalina, además de que, cómo subdirector de la empresa, me toca buscar personas que quieran juntar sus diseños con los de mi padre.
Marco: aunque...ambos sabemos que esos diseños no son de él.- asentí frustrado.- se está robando las ideas de los demás, creo que te meterá en un problema sí alguien lo descubre.
Mario: sí.- suspiré.- en fin, por ahora solo quiero ir a mi casa y recostarme un rato, más tarde iré a dónde mi madre, me invitó a cenar.
Marco: al final del día, siempre está la felicidad esperándote.- me guiñó un ojo y golpeó mi hombro.- yo también tengo que ir a trabajar, solo pasaba a saludarte y ver sí estabas bien.
Mario: ¿te llevo?- él asintió enseguida, ambos salimos de la empresa y nos subimos a mi auto.
Marco: juro que solo será por esta vez.- suspiró.- mi auto aún está en el taller, el idiota ese que me chocó me destruyó la defensa por completo y otros detalles.
Mario: ojalá que lo arreglen pronto.- encendí el auto y comencé a conducir.- mientras tanto, sí necesitas ir a algún lugar o al hospital, dime y te llevaré sin compromiso.
Marco: oye gracias.- sonrió.- por cierto...- aclaro su garganta y sentí su mirada.- sé que me has dicho que ya no te pregunté más sobre eso y que seguramente ya lo estás olvidando, ¿pero cómo vas con lo de esa chica?
Mario: no la había recordado hasta que lo mencionaste.- reí.- pero estoy bien, ella se quedó en el recuerdo y en las cosas que jamás le haría a alguien que quiero, fue una lección para mí.- suspiré, tratando de evadir cualquier sentimiento.

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