Capítulo 07 (T;N)

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No había podido dormir durante toda la noche, la imagen de él en ese evento no se borraba de mi mente y las ganas de vengarme aumentaban cada vez más, se veía feliz, parece que olvidó el daño que me hicieron. No tenía ninguna prueba contundente del fraude que hicieron, no me habían entregado ningún documento e incluso mi firma no existía en dicho papel, termine de cepillar mi cabello y baje a la cocina, quizás Marian tenía razón y mi padre me podría ayudar con esto.
Tomé mi celular y marque a su número, lo había guardado en mis contactos a pesar de que sabía que me distanciaría de él, sonó por un momento y entonces escuché su voz, igual de firme pero un poco más apagada que antes.
T;N: papá...- escuché un silencio detrás del teléfono.- soy yo.
Papá: T;N...hija mía.- escuché cómo el llanto que intentaba contener se desbordaba, traicionando su rudeza.- ¿dónde estás? ¿dónde te has metido todos estos años? ¿estás bien?
T;N: estoy bien.- suspiré.- ¿y tú?
Papá: no te abrumare con mis problemas, así que te diré que estoy bien, pero me encantaria verte y no solo escucharte.- dudé un segundo en que debería de decirle, aclaré mi garganta tratando de aguantar el sentimiento que este me causaba.
T;N: vamos a vernos.- acepté con duda, pero esa sería la única manera de obtener algo que me ayude con el caso.- tengo unas cosas que hablar contigo.
Papá: por supuesto, ¿quieres que pase por ti?- le interrumpí enseguida.
T;N: no, yo iré a verte.- suspiré.- ¿vives en dónde mismo?
Papá: sí...aquí te esperaré con ansías, hija, no me defraudes, me haces mucha falta.- colgué enseguida, me ganó el impulso y no quise escucharlo más. Escuché que la puerta de la cocina se abrió con lentitud y mire a Marian entrar con Dania en los brazos, les sonreí a ambas.
Marian: lo hiciste bien, bebé.- acarició mi hombro y asentí tratando de controlar el llanto.- no debes preocuparte, yo me quedaré aquí con Dania y le haré su comida hasta que tú estés aquí.- sonrió.- al final de cuentas, merecemos un descanso, ayer fue un día pesado.
T;N: claro.- asentí.- ¿quieres desayunar algo?
Marian: no, deja de hacer tu agonía más larga y ve a visitar a tu padre, T;n, no esperes más.- no dije nada y baje la mirada.- por favor, estoy segura de que él te ayudará con esto, capaz y te hace ver que ese tipo de cosas no valen la pena para que te mortifiques.
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Me estacioné en la parte de afuera de la casa, había un árbol que le daba sombra a la casa y le hacía ver más oscuro el exterior, no lo habían podado al parecer desde hace mucho tiempo, toque el timbre y la puerta enseguida se abrió, mi padre se encontraba del otro lado, su cabello estaba canoso en su totalidad y tenía más arrugas que la última vez, tenía ojeras marcadas y usaba anteojos.
Papá: estás igual de hermosa que cuándo te fuiste.- sonrió con nostalgia y una lágrima resbaló por su mejilla.- ¿puedo darte un abrazo?- asentí dudosa, él se acercó a mí con lentitud y me rodeó con su brazos delgados, sentí nostalgia pero no pude corresponderle, él se separó de mí e intentó tocar mis mejillas pero lo evité.
Papá: adelante, he preparado algo para que desayunemos.- limpió su lágrima con una sonrisa y me invitó a pasar, cerró la puerta en cuánto entre, las flores de mi madre estaban maltratadas ya y había hiervas secas en las esquinas, abrió la puerta principal y un rico olor a huevos con jamón inundó mi nariz, tenía la casa un poco desordenada pero aún tenía los mismos cuadros colgando de la pared. Me llevó al comedor que se encontraba en la cocina, al parecer ya no estaba situado en aquel salón, había trastes sucios y la estufa se encontraba desordenada, me senté en la mesa junto a él, frente a mí había un plato blanco con huevos revueltos con jamón, un vaso de chocolate frío y un pan tostado, él tenía lo mismo pero con un vaso de jugo de naranja.
Papá: espero que te gusten.- se encogió de hombros apenado.- aprendí a cocinar hace mucho tiempo, ví recetas en internet, quemé unas cuántas pero aprendí un poco.
T;N: gracias.- suspiré, miré el plato con duda, no tenía el corazón para desairarlo, aún cuándo dije que lo trataría con frialdad. Tomé el cubierto y metí a mi boca lo que este alcanzó a tomar, sabía bien, un poco salado, pero bien.- está rico.
Papá: me alegro.- limpió sus manos en sus piernas y comenzó a comer él.- cuéntame, ¿qué ha pasado con tu vida?, me encantaría saberlo.
T;N: no vine aquí para hablar sobre mi vida.- lo miré y él hizo lo mismo, asintió apenado y bajo la mirada a su plato.- sin embargo...me ha ido bien, tengo mi propia casa y una agencia de eventos, Marian trabaja conmigo.- él asintió con una sonrisa.- ¿dónde está Adam?- realmente quería preguntar eso, no estaba su escencia aquí.
Papá: él... está preso.- lo miré con sorpresa y angustia, él aplastó una servilleta con sus manos, al parecer lo hizo inconscientemente.- tiene 2 años en la cárcel, le dieron 5 años de sentencia por asesinato, afortunadamente presentaron unas pruebas que redujeron su sentencia...
T;N: ¿por qué asesinó a alguien?- él sólo suspiró sin decir nada e hizo una mueca.
Papá: me enteré de que lograste divorciarte de ese hombre.- lo miré incrédula.- me alegro por ti.
T;N: ¿por qué sigues fingiendo que eres el padre más encantador?- dejé caer el cubierto, él me miró fijamente sin decir nada.- ¿se te olvida que me vendiste?, no...me regalaste por un puto año y yo no pude hacer nada porqué creía que nos meterían a la cárcel, aguante humillaciones de esas personas, maltratos, lloré cómo no tienes una idea y deseé estar muerta, mientras que tú disfrutabas del dinero que la empresa de mi madre te dejaba, comiendo en los mejores restaurantes junto a Adam, siendo felices...- una lágrima resbaló por mi mejilla y la limpie con brusquedad.- después me entero de que todo fue un engaño para obtener la empresa de mamá, tú no hiciste nada para recuperarla, te quedaste de brazos cruzados mientras ellos anunciaban su triunfo y nos dejaban, ante los ojos de los demás, cómo unos perdedores.- bajó la mirada mientras giraba el cubierto con la punta de sus dedos.- ¿y de qué divorcio hablas?, ni siquiera hubo uno, todo fue una completa mentira desde el inicio, contrataron un sacerdote falso para que oficiará la boda, todo fue planeado desde antes de que tú firmaras ese jodido contrato, en sus planes estaba quedarse con la empresa de mi madre y hacerla suya, ahora ellos están en la punta del éxito mientras que tú te convertiste en un fracasado sin futuro.- me arrepentí al instante de mi que dije al final, pude notar sus ojos húmedos y su labio inferior temblar.- me enamoré de ese chico con el que me casé y creí que él también de mi...- suavice mi voz mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos, él me miró.- pero no fue así, él también estaba de acuerdo con eso y no fue capaz de decírmelo...¿sabes que es lo peor de todo?- mordí mi labio inferior y moví mis manos con nerviosismo sobre mis piernas.- que ahora tengo una bebé con su sangre que me hace recordarlo día con día, papá, y no la odio, la amo con cada latido de mi corazón...- él me interrumpió enseguida.
Papá: ¿Soy...abuelito?- una sonrisa se dibujó en su rostro y las lágrimas decidieron salir con rapidez.- ¡No puede ser!- soltó risas de alegría y cubrió su rostro.- ¿puedo verla?, por favor quiero conocer a mi nieta.
T;N: escucha, tengo algo más que pedirte.- suspiré mientras limpiaba mis mejillas.- desde hace 3 años he querido denunciar a Martín Bautista, pero no tengo ninguna evidencia que pruebe el engaño... él debió de entregarte algún documento o copia de este mismo.
Papá: no recuerdo, hija.- acarició su barbilla.- buscaré bien entre los documentos que tengo en la caja fuerte, aunque no creo que ayuden mucho sí son los del matrimonio, necesitas los reales.
T;N: esos pueden ser de ayuda.- él asintió.- los presentaré cómo el verdadero contrato que tú firmaste, está la firma de ellos y la tuya, ¿cierto?- asintió.
Papá: claro, eso es seguro.- suspiró.- aunque ciertamente no creo que ganes mucho haciendo esa demanda, ese idiota es poderoso y con un solo chasquido te hará pedazos.
T;N: con que no toquen a mi hija.- lo miré fijamente, él me sonrió y asintió.
Papá: ¿crees que pueda conocerla?- lo miré un momento y después asentí.- ¿cuándo?
T;N: te avisaré en estos días.- él asintió con entusiasmo.
Papá: iré a ver a Adam en un rato, ¿quieres acompañarme?- hice una mueca.- estoy seguro de que a él le encantará saber de ti, ya no es el mismo, hija.

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