16. Hasta que yo misma lo crea

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Capítulo 16

—... y sentí que se me metió una maldita mosca en la boca y salió enseguida —se queja Lia al otro lado de la pantalla de mi laptop.

Suelto una carcajada.

—Sabes que la manera de evitar que se meta a tu boca es cerrarla verdad —digo irónicamente.

—Tengo la nariz llena de mocos y no puedo respirar —dice Lia con voz nasal. — Así que para no morir por falta de aire dormí con la boca semi abierta —explica.

Habíamos quedado con Lia que hoy cenaríamos mientras nos poníamos al día en mi habitación, pero cuando íbamos por nuestro café junto a Dorian ella optaba por un helado a pesar del mal clima que hacía y ahora su madre no la deja salir.

—Entonces ¿no vendrás mañana en la noche? —pregunto más como una afirmación para mí misma.

Como cada viernes teníamos que hacer un plan para despejar la mente y evitar estresarnos tanto por la universidad. Este viernes nos tocaba algo que la verdad a mí me gusta mucho.

—Aunque pudiera tenía otros planes para nosotras —informa, enarcando una ceja.

Verla con esa expresión me hace pensar que me quería llevar a otra fiesta, que quizás mañana alguien de la universidad la organizaría.

No es una mala idea, de hecho, desde la última vez me agrado ir a esa fiesta y además estaba esperando que en la próxima a la que asista también hagan esas deliciosas gelatinas, he tratado de comprarlas, pero no las he encontrado.

Espera dijo planes ¿para nosotras?

—¿Nosotras? —pregunto al creer que no escuche bien, todos los viernes que podemos hemos hecho planes para pasar el rato juntos los tres junto a Dorian.

—Si, nosotras —afirma.

Eso solo puede significar una cosa. Que no incluía a Dorian.

No entiendo porque no han hablado para aclarar el malentendido que hayan tenido.

—Dorian y tu deberían hablar, para que arreglen ese mal entendido que los tiene tan peleados.

—Si deberíamos —habla exhausta.

—No creo que haya pasado algo tan grave como para que siga tan enojado hasta ahora —analizó.

Dorian es una de las personas que, si, se enojan, pero no les dura mucho, al menos no con las personas que quiere y sé que, aunque ellos siempre están a la defensiva Dorian quiere a Lia tanto como a mí.

—Hablare con él —responde —pero no creo que acepte ir con nosotras si yo se lo pregunto.

Durante esta semana desde que empezaron a actuar extraños no se han hablado, aunque no los he visto mucho, pero cuando íbamos por el helado, al principio creí que todo estaba bien pero no se hablaron, si uno decía algo el otro se hacía como si no lo escuchara y lo ignoraba. Esa actitud era más por parte de Dorian.

—Entonces se lo diré yo —ofrezco.

Lia tiene su moño desordenado sobre su cabeza y la nariz ligeramente roja de tanto sobarla y su pijama turquesa bien abrigada que se la había comprado para una de las tantas pijamadas que hacíamos.

—No aceptara —refuta.

No me han dicho que sucedió, no han mencionado nada al respecto y no he preguntado porque espero que me lo cuenten cuando estén listos, pero está empezando a intrigarme que paso.

—¿Cómo puedes estar tan segura?

Pregunto entrecerrando los ojos, tratando de buscar una expresión que me dé una señal de lo grave que es la situación entre ellos.

¿Cómo conquistarte?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora