38. Tenemos que hablar

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Capítulo 38

Por un momento no entiendo a que se refiere Dorian, hasta que, viene a mi mente la vez que me bañe en su casa y olvide las bragas en su cuarto de baño.

La sangre sube a mis mejillas, y la angustia que sentía al día siguiente había vuelto a mi.

—Tranquila, no lo encontré, así que seguramente no lo olvidaste ahí —anima Dorian.

Lo observo y él se esfuerza por reprimir una sonrisa, lo cual parece inútil, porque esta a punto de estallar a carcajadas.

Traidor.

—Entonces ¿en donde mas voy a dejar mis bragas Roberts? —acuso a la defensiva.

Dorian no resiste mas y suelta una carcajada.

—No, lo se. Eso deberías saberlo tu enana.

Inhalo y exhalo.

Inhalo y exhalo.

Inhalo y exhalo.

—Buscaste en cada rincón, ¿verdad? —indago enarcando una ceja, analizando sus facciones.

Él pone en alto su mano derecha y asiente lentamente.

—Lo hice, crees que me agradara que encuentre tus bragas sin haberse acostado contigo —informa. —Ni siquiera yo he visto alguna vez tus pantis. Y eso que nos conocemos de toda la vida.

Ruedo los ojos.

—Esta bien —suelto un suspiro tratando de calmarme. —Quizás tienes razón y no las olvide ahí, quizás no busque bien en mi mochila —me convenzo a mi misma.

—Seguramente enana. —Se avienta en mi cama con total libertad destendiéndola y haciendo que las cobijas se arruguen y dejen al descubierto mis sabanas. —Por cierto ¿ya hablaste con Keylan? —pregunta a la vez que acomoda sus brazos tras su cabeza como una almohada.

—¿Sobre qué? —pregunto buscando con la mirada algo decente y cómodo para usar.

—No lose, tenia la esperanza de que tu me lo dijeras —informa. —El otro día me lo encontré en el parque y me pregunto si sabia algo de ti, empezó hacerme preguntas sobre ti, sobre tu vida amorosa, sobre si habías estado saliendo con alguien últimamente.

—Espera ¿tu crees que?

—Se te declarara. Sip lo  creo.

Lo que hace que me quede completamente paralizada. Entonces es eso de lo que Keylan quiere hablar. Pasan minutos antes de que yo pueda decir algo.

—Enana, ¿estas bien?, ¿sigues respirando? —pregunta Dorian bromeando y zarandeándome de los hombros.

—¿Crees que sea de eso de lo que el quiere hablar?  —pregunto.

—En mi opinión es eso, sino porque estaría averiguando de tu vida y la amorosa específicamente.

Recuerdo cada una de las veces que hemos estado juntos en estas vacaciones, los momentos que hemos compartido, la vez en la que salió enojado del club en donde conocí a Sebastián. El beso que le di sin querer, bueno de hecho es algo con lo que he soñado desde que me di cuenta que él me gusta, y obvio que quiero besarlo, pero, no fue algo que lo hice a propósito fue un beso accidental.

Pero que ese momento, las emociones que tuve en ese momento en el que mis labios impactaron con los suyos, estaban en mi cabeza las veinticuatro horas del día de los siete días de la semana, no lo negaría, porque incluso cuando digo que no seguiré pensando en eso, que solo fue un accidente, soñaba con ese momento y que se volvía a repetir, había veces en los que solo soñaba con que nos besábamos y nada mas.

¿Cómo conquistarte?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora