Me salieron casi 3000 palabras y el 80% es cursilería, prepárense para una casi luna de miel

—Maldita sea la hora en que me quedé dormida en el puto sofá.— Murmuré a sabiendas que la doncella a un lado mío me miró raro.
Había despertado —sola, cabe decir— desparramada en el sofá de mi habitación con una tortícolis insoportable y siendo llamada por la doncella que amablemente la familia había dejado a mi servicio. Llegó diciendo que tenía que arreglarme para salir porque a Minho se le había ocurrido la idea de pasar un día juntos.
Luego de literalmente poner mi cuerpo en un pomposo vestido y dejar que la doncella me peinara me tomé la molestia de bajar lentamente por las escaleras luego de revisar si las niñas estaban aún durmiendo en su alcoba. Agarré la falda para no irme de cara al piso y aproveché para ventilar disimuladamente.
Hacía un calor tan espantoso.
Realmente no entiendo cómo vivía sus día a día la gente de los siglos pasados, lo cómoda que estaría usando unos simples shorts con el aire acondicionado prendido o comiendo algún helado con Keren.
—Buenos días, Madeleine.
La doncella se despidió con una reverencia hacia Minho y hacia mi.
—Buenos días.— Me decidí en contestar bien para no amargar más mi día.— ¿Qué tienes en mente?— Sin cuidado me acomodé en uno de los sofás individuales en la pequeña sala de espera, abanicando mi rostro con la mano.
—Veo que estás algo sofocada.
Sofocada se queda corto al maldito calor que estoy sintiendo.
—¿Cómo supiste?— Sin querer respondí con sarcasmo, grandioso fue que Minho no lo descubriera.
—Tenía pensado comer algo juntos al aire libre en el campo.— Sonrió con galantería mientras con cuidado de no aplastar la falda del vestido, se sentaba a un lado.
Acción, la cual, ya había aprendido a interpretar gracias a Margareth.
Bien me había dicho la señora que cuando un caballero se sentaba tan próximo a ti es porque algo quería, lo que mi cabeza lo traducía a la ridícula y cursi acción de pasar el brazo por detrás cuando en una cita la pareja ve películas.
Y todos sabemos cómo termina.
Mordí mis labios, no quería reírme.
En su lugar, me acerqué más a la punta contraria del mueble, mirando si le perturbaba de alguna forma.
Y oh, Dios mío. Detente amigo.
La sonrisa confiada que llevaba Minho disminuyó, más no desapareció. Solamente era más pequeña acompañada de su entrecejo fruncido.
—¿Por qué arrugas la frente?— Acercándome un poco para jugar con sus nervios usé mi pulgar para relajar el entrecejo.— ¿No sabes que te verás más viejo haciéndolo?
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sky ;; Lee Minho
Fanfiction"-Aunque no estemos juntos, solo me basta mirar el cielo para sentir tu cercanía."
