Tal como había asegurado Minho, llegó al amanecer a tocar la ventana para sacarme antes de que el sol golpeara todo el terreno y la luz mostrara la calle.
Estaba tan adormecida que incluso creo que me puse la ridícula ropa interior al revés y casi me caigo—dos veces—del caballo que Minho consiguió.
Habíamos salido fuera del área transitada del reino y no sabía a dónde diablos me llevaba. Lo seguro era que quedaba en la quinta mierda porque ni él se había atrevido a ir andando y simplemente se montó en el caballo con la excusa de asegurar mi bienestar y no peligrar en caerme siendo él el jinete que guiaba al caballo.
Y yo, la simple conchuda que iba abrazada a su torso con la cabeza apoyada en su cómoda espalda intentando recuperar el sueño.
Y para qué mentir, así cualquiera lo haría.
Solo sabía que íbamos saliendo de a poco de lo que sería el área metropolitana e íbamos entrando a una zona más rural. Bueno la verdad no tengo ni idea sólo sé que las flores que se ven en el campo son bonitas.
Me parecía extraña la distribución del reino, porque a pesar de estar los campos demasiado lindos, su pueblo estaba centrado más al norte y al este pero aquí, en el campo, se veía un tanto desolado.
La verdad no importaba, era mejor de esa forma. Los campos eran demasiado lindos como para destrozarlos con la grosería de la humanidad, eran simplemente perfectos para solo ser apreciados y nuevamente sentía que estaba observando un fondo de Windows.
¡Que digo de Windows, un mismísimo tablero de Pinterest!
De alguna manera, me calmaba.
Ver los campos llenos de flores mientras pasábamos me daba la misma sensación de cuando nos sentabamos en el borde de la muralla frente a la playa a esperar el atardecer con comida y música en bajo volumen.
Tal vez la paz que me transmitía era simple nostalgia de volver a donde pertenezco.
Suspiré, sintiéndome muy cómoda abrazada a Minho mientras sentía que el andar del caballo iba disminuyendo poco a poco hasta detenerse.
—Llegamos.— Lo escuché decir y no me quedó de otra más que enderezarme.
Con pereza observé el panorama hasta dar con una gigantesca casa en medio del campo. Parpadeé sin poder creerlo.
Un carraspeo se escuchó cerca y miré hacía un lado, viendo a un hombre extenderme la mano. Sin pensarlo mucho extendí la mía siendo bien recibida y bajé con ayuda del hombre del lomo del caballo. Iba a agradecer pero Minho saltando de una del caballo me sacó todo el sueño que traía encima por la sorpresa.
—¿Te tomé por sorpresa?— Preguntó risueño.
No, qué va. Se me fue el sueño por simple gusto.
—Un poco.— Contesté, devolviendo mi mano a un lado de mi cuerpo y sonriendo al hombre.— Muchas gracias.
—Un placer servirle, señorita.— Me devolvió la sonrisa.
Minho tomó el brazo que estaba a un lado de él y lo engancho al suyo.
No entiendo.
—Tengo el honor de guiarlos hasta la entrada donde estarán los señores Wedking, síganme.— Anunció el hombre y Minho sonrió, literalmente poniéndonos a andar a ambos.
—Oye Min.— Susurré, acercando mi rostro al suyo. Lo escuché responder con un "¿Hm?"—¿Qué está pasando? ¿Dónde estamos y quién diantres se supone que son los Wedking?
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sky ;; Lee Minho
Fanfic"-Aunque no estemos juntos, solo me basta mirar el cielo para sentir tu cercanía."
