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Llegamos al centro y Keren estacionó considerablemente lejos del lugar. Nos bajamos y el hombre que cuidaba los autos en la calle nos saludó.

-¡No se preocupe patrona yo se lo cuido!- asentimos en su dirección y comenzamos a caminar por las calles.

Lo increíble de la ciudad era que siempre la decoraban con luces y adornos florales enredados entre las farolas o incluso por encima creando una especie de arco. Consideraba esto una imagen bonita teniendo en cuenta que las casas ubicadas en el centro mantenían la fachada de hace años; los balcones con detalles de madera, las enredaderas del vivo verde y los colores cálidos de las paredes. Más de una mantenía una bandera o dos del país y la ciudad.

Otras por ejemplo, tenían placas de militares de alto rango pertenecientes a la familia que vivió en aquella casa, era un tipo de homenaje y distinción de la élite, incluso, cerca del puerto y la calle habían varias estatuas de los eruditos preferidos del rey. Era como ver el pasado en las calles, podías incluso imaginar cómo las calles se llenaban de nobles y servidumbre en iban de aquí para allá.

Hoy era día de conmemoración a la familia real y la bendición a las tierras, se había organizado una feria en el centro junto a la gran calle que daba por el puerto. La idea era jugar algún juego de tiros que nos dieran premios y comprar unas cervezas para contentarnos al menos un poco.

Y si podía, tal vez, ver a Hyunjin.

Hwang Hyunjin era la representación más cercana de príncipe que había conocido, lo supe desde el inicio de la secundaria que lo ví llegar tarde al salón con una sonrisa apenada, iluminando literalmente mi día. Desde entonces, mi enamoramiento por Hwang Hyunjin solo incrementaba.

Y puede que tal vez, sea un poquito correspondida.

-¿A qué vamos primero?- Nos plantamos a un lado de la entrada de la feria a pensar y me encogí de hombros.

-No sé.

-¿Vamos a la de Dios?- Reí asintiendo.

-Vamos a la de Dios.

[...]

-¡Voy a tirarles el puesto!- Reí ante las ocurrencias de Keren.- ¡No es posible que te vendan tres miserables tiros a cuarenta billetes! ¡Cuarenta!- Gruñó.- Con esa plata me compro los conitos y me armo mi propio puesto.

Keren estaba ardida porque había despercidiado su tiempo y dinero en un puesto de lanzamiento por un mísero peluche de ciervo con ojitos de bambi.

Ignoré sus quejidos y me lleve el pico de la botella a la boca, disfrutando del sabor de la tercera cerveza que me tomaba en la noche. Tenía resistencia suficiente como para mantenerme cuerda lo que quedaba de la noche, a diferencia de Keren que por precaución estaba tomando de a pequeños tragos. Caminábamos entre la gente buscando algún juego que nos llamara la atención, aunque ya habíamos probado la mayoría que parecía interesante.

-¿Qué no es ese Hyunjin?

Giré y sonreí al reconocer la espalda de Hyunjin, su cabello rubio brillando y su risa resonando mientras se burlaba de uno de sus amigos. Sin dudarlo me encaminé a su dirección.

-Knock knock.- Canté al tocar su espalda con mis nudillos suavemente. Hyunjin giró con una sonrisa.- ¿Se encuentra Hwang Hyunjin?

-Mm no estoy seguro ¿Quién pregunta?- Arrugué mi nariz ante la melosidad con que había su pregunta.

-La chica más linda y hermosa que ha conocido ¿Tal vez?

Sin esperarlo, Hyunjin acercó su cuerpo y sonreí ante lo lindo que eran sus ojos, el cómo me miraba incluso para pedir permiso sobre un acto tan simple como un abrazo. Gustosa lo acepté y de igual forma, envolví su torso en mis brazos.

sky ;; Lee MinhoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora