Donde Lily Evans no puede ni ver a Sirius Black sin tener que hacer los ojos hacia atrás pero que con el tiempo terminó siendo a la única persona que quería ver y a la única que teniendo enfrente hacía su corazón latir como nunca antes.
Donde Sirius...
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- Sirius. - le dije una vez que entramos a donde el me había llevado. - esta es la sala de los objetos ocultos.
- yo solo veo una réplica de mi habitación. - dice mientras se va a acostar a lo que parece ser su cama. - ¿y sabes algo? me encanta. - apoya sus manos por detrás de su cabeza. - es como estar en mi lugar feliz pero fuera del lugar mas horrendo de todo el mundo que es la casa de mis padres.
- ¿tu cuarto era tu lugar feliz? - me senté a un lado de el en la orilla de la cama. El asiente con la cabeza y me da ternura y a la vez tristeza saber eso. - se porque he leído en la biblioteca que aquí, justamente aquí en el séptimo piso y que pensando en que ocupas... bueno, ocultar algo, te da la oportunidad de hacerlo.
- entonces yo creo que nadie sabe de esta habitación o ya estarían aquí ¿no crees? - me jala tomando de mi mano y me acuesta a su lado. - solo relájate y deja de preocuparte. Como te dije, no sale este lugar en el mapa.
- no estoy preocupada, solo muy pero muy confundida.
- no tiene porque haber explicación para todo.
- claro que lo hay. - me reí y aun estando acostada a su lado, me acomodé para recargar mi cabeza en su pecho y mirarlo directamente a los ojos. El me sonríe y empieza a peinarme el cabello. - ¿crees que alguien extrañe tu presencia?
- puede que mis amigos se imaginen que estoy con una chica.
- si estas con una chica. - me reí.
- si pero, jamás se imaginarían que estoy con Lily Evans, ahí cambia todo. - hice una mueca, realmente no sabía como sentirme con ese comentario y el se dio cuenta. - no, no va por ahí.
- esta bien, si entiendo. En especial porque ninguno de nosotros se sintió atraído por el otro nunca antes.
- bueno... - este se endereza y se recarga en el respaldo. - obviamente nunca me gustaste pero... no te lo voy a negar... tantas veces me pregunté el por qué James estaba tan enamorado de ti. Mas cuando era un niño, me daba muchos celos pero porque prefería prestarte atención a ti que a nosotros. - reí ante ello. - y luego llegó el sexto año y antes de que James se diera una oportunidad con Camille, esas pocas veces que aun hablaba de ti, no te lo negaré... lo pensaba mucho.
- ¿qué exactamente?
- el porque no podía dejar de desearte. - no había una reacción natural de mi parte ante un comentario como ese. Estaba roja seguramente, me sentía nerviosa y eso que hablamos de la persona con la que me veo todos los días, y mas cuando me miraba con esos ojos oscuros de lo mas hermosos y me acariciaba la mejilla. - quizás no me gustabas como tal pero claro que te reconocía como mujer y te deseaba como no tienes una maldita idea. - se muerde su labio inferior al momento de decir aquello. - tu piel tan pálida y perfecta. - empieza a describir de mi hombro para besarlo. - ese cabello tan único que no podrías encontrar en ninguna otra chica en el colegio. - se separa y me toma de la barbilla para verme a los ojos. - y mientras mas estaba mal el que pensara así, mientras mas prohibida te convertías con el paso del tiempo mas estaba ese deseo, esa maldita tentación que te convertiste para mi.