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Mayo. Año 2001

Últimos días del mes, ¿Saben lo que significa? Las personas se están preparando para la tan esperada graduación y, inclusive más importante para ellos, la fiesta de graduación. He escuchado a varias chicas hablar de lo emocionadas que están por usar un vestido, ir con el novio o pasarlo con sus amigas. Una noche donde todo vale, según ellos.

Claro que me emociona, pero tampoco es para tanto. Creo que es culpa de las películas adolescentes y la idea de vendernos este día como el mejor de nuestra vida. O tal vez soy yo otra vez de amargada. No sé.

Hablando de gente entusiasmada por esto, está Nora. Ella me convenció (muy fácilmente, he de admitirlo) en acompañarla a la tienda departamental a comprar un vestido. Yo no estoy muy segura de usar uno. No sé qué no me gusten, pero no estoy acostumbrada a ellos y mucho menos a usar tacón. Parezco un pato caminando con ellos.

—Jenny, ya voy a salir —grita Nora desde adentro.

Estoy sentada en una banca frente al probador donde está ella. A nuestro alrededor puedo distinguir otras chicas que también vieron a comprar sus vestidos.

De pronto, abre la puerta y ella sale.

Aunque a mis ojos ella luce bien con ese vestido plateado, muy ajustado a su cuerpo y con escote en V, la verdad es que a Nora no tiene mucho pecho y el vestido no luce bien ahí. Aunque sí tiene caderas anchas y le queda MUY bien de ahí. Alto, Jennifer, no seas pervertida.

—No me gusta cómo te luce, prueba otro. —Debo ser sincera.

—Ya llevo 5 vestidos —admite, frustrada—. Odio no tiene bubis más grandes, pero sí un trasero enorme.

—Pues a mí me gustan. —De inmediato me doy cuenta de lo que dije y me puse roja—. ¡Me refiero a que así porque los pechos grandes son muy estorbosos y luego duelen la espalda o eso he escuchado! ¡Deberías apreciarte porque eres una chica bonita!

Mierda. Mi cara está ardiendo.

—Gracias, Jenny. —Sonríe levemente—. Sinceramente, me gustaría ser más como tú, eres muy hermosa.

Perdóname, AmigaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora