3 julio - x493

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Ichigo supo el momento preciso en que entraron al reino de Vayalat, era algo que no había forma de explicar del todo, era como volver a casa y por esa misma sensación Ichigo se sintió como un extraño en su propia tierra cuando regresó a Adelaar. 

Su sangre gritaba que su hogar era Vayalat y no Avanta.

— ¿Qué fue eso? — Preguntó Rukia después de unos momentos mirando por la ventana.

Ichigo dejó de ver el anillo en su mano, el cual inevitablemente despertó al sentir que estaba en la tierra donde inició todo, y volteó a ver a Rukia solo para encontrar su mirada confundida. Él podía sentir el movimiento del tatuaje en su espalda y sus hermanitas estarían sintiendo lo mismo que él en ese mismo momento.

— ¿Qué sentiste? — preguntó Ichigo con cuidado, porque esa pregunta de Rukia, justo cuando entraban a Vayalat, lo desconcertó.

— Como si cruzara una cortina invisible. Algo que está y no está, todo al mismo tiempo. — Rukia parecía desorientada, como si esa explicación no expresara lo que realmente sentía en ese momento.

Ichigo miró el anillo y luego a Rukia.

Si ella hubiera estado usando el anillo, él entendería que lo hubiese sentido despertar, pero ella no lo estaba usando y no tenía forma de sentir lo que él sintió. La conexión de Rukia con el anillo era tan grande que esa era la única respuesta que tenía Ichigo, y eso lo asustó.

— Estamos en Vayalat. — explicó Ichigo con calma. — Para llegar a Vermist quedan 5 días más de viaje. Tal vez fue por el pacto que hiciste con la Sombra que te sentiste así. "Desde la tierra hasta el cielo, la tierra de Vayalat protege a sus hijos y sirvientes", eso dicen los Karanq cuando nos educan y tú ahora eres una sierva de la sombra, mi amor.

Ichigo tomó la mano de Rukia y le dio un pequeño beso antes de acercarla y abrazarla como si quisiera protegerla de algo. Rukia lo abrazó con fuerza y cerró los ojos por ese momento.

— Tienes miedo, ¿no? — La voz de Rukia salió tan suave que podría haberse confundido con un murmullo del carruaje que aún se movía.

— Tengo miedo. — Ichigo besó la cabeza de Rukia y la abrazó más fuerte. — Mucho miedo, porque si te pasa algo yo tendré la culpa y lo último que quiero es causarte algún daño.

— Todo estará bien, te lo prometo. — susurró Rukia tratando de tranquilizarlo, pero Ichigo no podía quitarse ese sentimiento de su corazón.

El miedo que no había sentido en mucho tiempo, lo sintió en ese momento. La idea de perder a Rukia lo aterrorizaba.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora