27 octubre - x493

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Kaien, 22 años

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Kaien tenía mucho que celebrar en su cumpleaños, más que nada el no haber muerto de esa extraña fiebre que misteriosamente le quemaba el cuello y los hombros.

Él seguía pensando que Ichigo era el responsable de esa enfermedad, pero no tenía suficiente evidencia para culparlo porque nadie conocía ese tipo de magia e Ichigo simplemente podía negarlo todo y hacerlo parecer demasiado afectado por la fiebre.

Y él no pensaba permitir eso.

Después de prepararse para comenzar el día, revisó sus regalos y descubrió que había más regalos de lo habitual; la mayoría eran baratijas de las que eventualmente se desharía durante el resto del año. También había una gran caja con un montón de cartas de todo tipo en las que debía haber felicitaciones de la gente de la ciudad.

Kaien había leído la entrevista que dieron Ichigo y Rukia, y ellos habían hecho un buen trabajo al hacer parecer que el encierro en las celdas de castigo era una prueba más del rey para que no olvidaran la humildad y no un castigo extravagante. Kaien se había reído hasta que le dolieron los pulmones, pero admitió que había sido un buen movimiento de Ichigo decir todas esas palabras sobre el maravilloso padre que era el rey.

Ichigo habló sobre los rumores sobre ese "asesinato" en el viaje y aclaró que el que había iniciado tan crueles rumores recibiría un castigo ejemplar. Rukia habló sobre las Celebraciones de las Almas y dijo que la reina se aseguró de que todo estuviera en orden antes de partir, así como el itinerario que se seguiría si todo salía de acuerdo a los tiempos establecidos por la reina. Y al final, Ichigo habló sobre el cumpleaños de Kaien y dejó la invitación abierta para quien quisiera enviarle un saludo.

Entre los obsequios de una segunda mesa, que le enviaban la familia real y allegados, se encontraba una cajita que él conocía perfectamente y que le enfadaba porque sabía lo que contenía.

— Yuki, ¿cuánto tiempo más vas a jugar esto? — murmuró Kaien mientras abría la caja y encontraba dentro todas las joyas que le había dado a Yuki, incluyendo el collar de diamantes que le había dado el día de la celebración de Otoño.

Dentro había una pequeña carta, lo que no sorprendió a Kaien porque Yuki solía hacer eso cada vez que devolvía las joyas con la intención de que la buscara de nuevo.

Su Alteza Real, el Príncipe Heredero Kaien de Avanta y las Montañas Azules.

Es un gran título cuando está escrito, supongo que debe ser tan pesado como largo. No hemos podido hablar desde el día en que me atacaste y le agradezco a las Deidades por eso, ya que solo el pensamiento de estar en la misma habitación contigo me hizo sentir miedo.

Todavía siento miedo pero es más fácil escribirte que verte y hablarte.

No hace falta decir que te devuelvo los regalos que me diste porque son un recuerdo tuyo y de lo que me hiciste.

El Collar de la Tragedia le quedará bien al cuello de Mila, solo espero que no tenga un final trágico como el de Nelliel o el mío. Ese collar ha sido bañado en sangre y lágrimas, no me extrañaría que los diamantes se convirtieran en rubíes.

No tengo nada más que decir que, feliz cumpleaños, su alteza.

Yuki

— ¿Cómo supiste que le daría el collar a Mila, mi querida Yuki? — preguntó Kaien la carta antes de volver a colocarla en la caja con las joyas y tomar el collar de diamantes. — ¿El collar de la tragedia? ¿Ese es tu nombre? ¡Ridículo! Una joya no puede poseer ese tipo de suerte.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora