10 noviembre - x493

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El vestido de novia estaba hecho de esa hermosa tela roja que habían traído de más allá del Mar del Amanecer, era fresco y brillante, con todos los bordados en hilo dorado que debe tener el vestido de novia de una princesa. Pero aunque se hizo con prisa y el trabajo de las costureras fue exquisito, a Yoruichi le pareció más una mortaja que un vestido de novia.

Fue en esos momentos cuando Yoruichi se arrepintió de no haber aceptado la propuesta de uno de los pretendientes que su padre le había traído. Todos esos hombres eran jóvenes, guapos y ricos, y estaban dispuestos a dar el mundo por casarse con ella porque cuanto más los rechazaba, más aumentaba su valor.

Antes ella era realmente una princesa, pero en ese momento solo era un objeto para comprar lealtades. Conservaba el título de princesa porque su madre era la Malthai del reino y su hermano menor era el rey, a pesar de tener solo 6 años.

El rey era demasiado joven para reinar y todos sabían que quien iba a reinar era la Malthai, por eso Yoruichi se iba a casar con el Concejal Barragan, para que el reinado de su hermano menor no se viera afectado. Yushiru lo había ordenado así antes de morir y la Malthai no se había negado a obedecer la orden porque realmente necesitaban asegurar el reinado del pequeño rey.

Gardelia era un reino dominado por hombres, y la Malthai, a pesar de ser una mujer poderosa e influyente, necesitaba contar con el apoyo de un hombre de confianza que no la traicionara por sus propios intereses.

Una guerra civil era algo para lo que se estaban preparando en caso de que ocurriera lo peor porque no dudaban que los pretendientes al trono, príncipes que huyeron al exilio para salvar su vida o la de sus hijos, regresarían al reino para reclamarlo como propio, alegando que podían rastrear su ascendencia tanto como quisieran.

Las lealtades solían cambiar fácilmente en pos de intereses futuros.

Cuando le colocaron el velo de novia, Yoruichi no pudo evitar reírse de la ironía de la situación. Se suponía que el velo era para que nadie la viera, ya que era una mujer virgen que reservaba la belleza y la pureza en ese día para su esposo, pero Yoruichi no tenía ni una sola parte del cuerpo virgen. Lo cual era un problema porque el concejal Barragán era un verdadero creyente en las viejas tradiciones y esperaba que ella sangrara para la prueba de la sábana, lo cual era imposible.

Se suponía que en medio de la celebración, ella sería llevada a la habitación nupcial y su esposo iría tras ella, consumarían el matrimonio y su esposo saldría de la habitación para mostrar a los invitados la sábana blanca manchada con sangre, lo que significaba que ella era pura y él era el primer hombre en su vida.

Yoruichi había pasado su prueba de sabana con Ichigo la noche de esa fiesta en Vermist, pero se suponía que se casaría con él y Avanta no tenía ese tipo de prueba. Fue en Avanta donde más repudiaron las viejas tradiciones hasta el punto de que hombres y mujeres tenían casi los mismos derechos y obligaciones.

El placer físico estaba entre esos derechos.

Era algo irónico porque en Avanta estaba la ciudad sagrada de Entabeni y allí gobernaban los representantes de las Deidades. También quedaba claro que la corona de Avanta tenía suficiente poder para dominar a los representantes de las Deidades y mantenerlos reducidos a una sola ciudad.

Yoruichi sabía que tenía que soportar ese infierno por la seguridad de su hermano menor, al menos hasta que él tuviera la edad suficiente para tomar el control del reino y ella pudiera deshacerse del concejal con uno de los venenos de Sui Feng.

Masayoshi la acompañó al templo de las Deidades, como representante del rey, y Yoruichi cerró los ojos por un momento para armarse de valor y enfrentar su destino.

Los muertos de Sui Feng le dijeron que primero tenía que vivir un infierno antes de volar con su príncipe de las Águilas, y eso era lo que haría. Entraría en el infierno solo para que le crecieran nuevas plumas.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora