14 octubre - x493

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Advertencia: Tema sensible

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La única razón por la que era casi media mañana y todavía estaban en la casa del Cruce era porque Ichigo no había regresado de donde sea que estuviera. Isshin no podía entender cómo Ichigo podía perderse en un lugar como el Cruce, pero eso era exactamente lo que había sucedido.

Ichigo se había ido de la casa tan pronto como llegaron, diciendo que necesitaba una cerveza, e Isshin no pudo hacer nada para detenerlo. Sin importar con qué amenazara a su hijo, parecía que a Ichigo realmente no le importaba su destino porque la respuesta siempre era la misma: llevaré a mi esposa conmigo y te daré lo que siempre quisiste, un reino sin mí.

Isshin no podía divorciarlos como castigo como lo hizo con Kaien y Nelliel, porque el matrimonio entre Ichigo y Rukia estaba estipulado en los Acuerdos de Caída y separarlos solo causaría más problemas en el reino. Ichigo había ejecutado perfectamente bien su papel como Segundo Príncipe e Isshin nunca pensó que eso podría ser peligroso para él y para el reino.

Los soldados obedecían a Ichigo de una manera asombrosa, él les enseñó nuevas técnicas de lucha traídas desde más allá del mar del atardecer y les pagaba bien por su servicio. Tenía buena comunicación con los Jefes Militares de las ciudades e incluso tenía un espía en la Ciudad Sagrada de Entabeni vigilando a los Representantes de las Deidades.

El grupo privado que Ichigo había fundado y enseñado con algunas técnicas de lucha que había traído de Vayalat, era increíblemente bueno, el mejor del reino, y solo le obedecían a él.

Isshin podía ordenar a los militares que hicieran lo que quisiera como rey, y no habría duda de que esos hombres le obedecerían a Kaien, pero Ichigo tenía a los militares en sus manos, de todas las formas posibles. El candado que se suponía debía mantener vivo al segundo príncipe del reino y protegerlo del heredero de la corona, era lo que en ese momento le daba a Ichigo el poder de rebelarse contra la corona si llegaba a decir que había sido insultado de alguna manera.

Ichigo se estaba volviendo realmente peligroso para el reino y tenía que encontrar una manera de detenerlo.

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Masaki tenía mucho en qué pensar además de todos los problemas que en el castillo ella solía tener. Pensar en la situación de Kaien le daba dolor de cabeza porque no tenía idea de cómo iba a reaccionar Isshin cuando ella se lo dijera.

También le preocupaba que Ichigo se enterara de la propuesta de matrimonio de Kaien a Rukia, porque no sabía cómo estaba la mente y las emociones de Ichigo en ese momento y eso podía llevarlo a cometer alguna locura.

— Si Ichigo está en un momento de fragilidad y pierde el poco control que tiene sobre sí mismo, podría perderse en la oscuridad. — La reina apoyó la frente en el escritorio porque sintió que la cabeza le iba a estallar de dolor. — Todo está tan jodidamente mal.

El deseo de que su hijo fuera declarado rey y tuviera lo que es suyo por nacimiento era lo único que le impedía escribir a su padre para tomar las armas contra Avanta. Una conquista de Vayalat no le daría a Ichigo la corona, le daría una regencia en nombre de Yhwach y nada más.

— Una regencia sería mejor que nada e Ichigo podría estar contento con eso, siendo el que controlaría la tierra y solo pagaría el tributo a Vayalat.

Masaki dejó escapar un gemido después de decir esas palabras. Que Ichigo pagara para tener lo que se suponía era suyo por nacimiento no era ni remotamente lo que Masaki quería para su hijo.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora