Masaki observó cómo Isshin se vestía, o al menos se ponía la bata de dormir y se la sujetaba con la cinta en la cintura. La noche anterior habían dormido juntos y los planes eran desayunar y pasar todo el día haciendo alguna actividad en pareja, como caminar o montar a caballo por el bosque del acantilado.
Llevaban mucho tiempo sin hacer ninguna de esas actividades que tanto les gustaban a ambos, pero evidentemente el reino no se hace esperar, pues la presencia de Isshin era requerida en La Cúpula por los tres consejeros principales para atender un asunto urgente.
— Mi reina, disculpa a este hombre por dejarte así. — Isshin se acercó a ella, quien aún estaba sentada en la cama cubierta por las sábanas, y tomó su mano para besarla. Solo había dos personas ante las que un rey se inclinaba: ante su madre y ante su esposa.
— El reino antes de la vida. — susurró Masaki con desgana porque no podía hacer nada para evitar que Isshin saliera de la habitación. Ese lema había estado en la familia durante más generaciones de las que le gustaría a ella.
— Hasta el día que muera. — respondió Isshin y volvió a besar la mano de Masaki. — Te prometo que compensaré esto, mi reina. Cuando Ichigo regrese nos iremos a Visnia a pasar un par de días. Iremos a la cabaña y al manantial.
Aquella promesa hizo brillar en los ojos de la reina una pequeña dosis de emoción y felicidad. Unos días de descanso en las montañas les vendría bien a ambos, también necesitaban descansar de tanta conspiración que se estaba tejiendo en el castillo, pues aunque había paz, eventualmente terminaría y la guerra entre ellos se volvería a desatar.
— Si es así, ve a hacer tu trabajo mi rey. — Masaki se levantó un poco y besó a su esposo en ese momento.
Le gustó que Isshin no quisiera romper el beso tan rápido y le gustó sentir que él estaba demasiado dispuesto a quedarse en la cama con ella por la forma en que estaba cediendo a ese beso. Sin embargo, la puerta sonó con un par de golpes y esa pequeña muestra de felicidad se rompió.
— Promete que lo pensarás mi reina. Tal vez sea un deseo egoísta, pero aún somos jóvenes... tal vez esta vez lo haga mejor.
La culpa hizo eco en la voz de Isshin y el miedo se activó en Masaki. ¿Qué pasaría si Isshin no lo hacía mejor esta vez? Ella no quería exponer a otro hijo a lo que Ichigo sufrió cuando era niño, no quería que la maldición de Kala volviera para perseguirlos. Y ella no quería tener otra pérdida.
— Que sea a voluntad de las Deidades. — respondió Masaki y eso hizo sonreír al rey, quien le dio un beso más antes de salir de esa habitación.
La reina se quedó en la cama, pensando en la propuesta del rey de tener un hijo más, y llegó a la conclusión de que el rey solo quería tener otro hijo para lavar sus culpas. Ella era joven y aún podía darle hijos al rey porque la magia en ella la mantenía en su mejor momento, pero por una razón u otra, perdió los últimos embarazos que tuvo.
No se había anunciado ningún embarazo excepto al propio rey, y todo había quedado sin terminar mucho antes de que su cuerpo sufriera algún cambio significativo. Todas esas veces el rey estaba feliz por la noticia, una larga descendencia es lo que todo rey busca, y todas esas veces el rey se deprimía con ella por la pérdida.
Masaki pasó parte de la mañana pensando en ello, así que cuando se cansó de darle vueltas a lo mismo, decidió salir de su habitación para tratar de despejarse.
No entró al cuarto de las chicas de la corte, no tenía el deseo de escuchar y ser reverenciada por todas aquellas chicas que en realidad esperaban por un sueño; tampoco quería ver a Yuki, quien no dudó ni un momento en aprovechar que estaba bajo la protección de Kaien para reunir un selecto grupo de amigas que la acompañaban a todas partes.
Internamente Masaki estaba esperando la forma en que Yuki moriría en esa generación, pues parecía que las chicas con las que Kaien se acostaba tenían como rival a alguna chica de la familia Cifer, aunque ver a Mila junto a Yuki no era algo que la reina esperaba. Mila había estado en la corte con Miyako, había visto lo que pasó, y por un momento Masaki tuvo la impresión de que Mila haría lo mismo que Nelliel.
Mila era la mejor opción para esposa, era hija de una de las 13 grandes familias del reino e hija de Lord Stark, quien era el dueño de la flota naval más grande del reino, y su familia era asquerosamente rica; casi tan rica como la familia Kuchiki o la familia del Consejero Kyoraku. Mila era a quién la reina había considerado como esposa para Ichigo cuando aún era el heredero del reino.
Mientras caminaba por el pasillo que conducía a la salida del área de la reina, se encontró con el gato de Kisuke que caminaba con la cola levantada y esa actitud de ser el dueño del castillo; lo cual debía ser así porque parecía que nadie se había percatado de la presencia de aquel gran felino. Eso hizo que Masaki sonriera y se quedara parada en su lugar esperando que el gato se acercara a ella.
— Hola, ¿estás cansado, hermano mayor? — Preguntó la reina al gato mientras este se frotaba contra sus piernas con un ronroneo bastante audible y muy agradable.
Ese gato era una máquina asesina con bigotes que ronroneaba cuando le acariciaban la cabeza, igual que Kisuke.
La reina recogió al gato, que la abrazó como si fuera un niño pequeño, y lo llevó de regreso a su habitación acariciando su cabeza con suavidad. Ordenó a una de sus criadas que trajera algo de carne y agua para el recién llegado, y se sentó en la cama para darle un descanso al animal del largo viaje que debió haber hecho.
Tomó el recipiente de metal del cuello del gato, sacó una carta que abrió con cuidado y se dispuso a leer. Kisuke le estaba enviando un informe completo y detallado de todo, absolutamente todo, lo que había pasado en Vermist. Desde la llegada de sus hijos hasta el exilio de Kirio.
Seguramente en los siguientes días llegarían los mensajeros que ella envió con sus hijas, y posiblemente un mensaje similar llegaría a Isshin; tal vez no tan completo como el que ella tenía, pero incluiría el puñetazo que Ichigo le dio al rey de Gardelia por golpear a Rukia, y eso no era bueno.
Ichigo se había metido en tantos problemas en Vermist, que por un momento Masaki pensó que su hijo era un niño y no un hombre, pero lo que realmente enfureció a la reina fue el hecho de que solo había un culpable en toda la situación:
— ¡Maldita Kyrio! ¡Me las vas a pagar por esto! ¡El exilio es un castigo demasiado ligero para ti! — Gritó la reina completamente enojada.
Su amada cuñada había contribuido a la desgracia de Ichigo y eso no podía quedar impune.
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El Ruiseñor 2 || IchiRuki FF
FanfictionContinuación de El Ruiseñor. Ichigo y Rukia se casaron, sobrevivieron al intento de rebelión y al atentado en la luna de miel. Los culpables han sido castigados y todo parece de nuevo estar en orden. Parece... El viaje a la antigua Vayalat de la Som...