31 marzo - x494

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Toshiro, 18 años / Isshin, 47 años / Masaki, 44 años / Aizen, 44 años

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Masaki tenía frente a ella una colección de diademas y tiaras que iban desde las más discretas hasta las más llamativas, pasando de colores claros a oscuros y elaboradas con joyas tan valiosas que con ellas se podían comprar palacios enteros.

Se suponía que debía elegir la tiara que usaría su hija el día de su boda, ya que solo las princesas usan tiaras cuando se casan, pero no la había elegido porque todo su tiempo libre lo había ocupado Aizen.

Masaki no se iba a engañar diciendo que había sido un momento de debilidad porque ella había ido a la habitación de Aizen consciente de lo que estaba a punto de hacer: pasar una noche de placer en la cama de Aizen a cambio de todos los amantes que Isshin le había hecho tolerar.

Aquello parecía algo que equilibraría la balanza, sin embargo, esa noche se repitió todas las noches que Isshin estuvo fuera del castillo porque estar con Aizen era como regresar al pasado, a las noches entre sangre y guerra.

Cuando Isshin regresó y fue a verla a su habitación para pasar la noche juntos, Masaki finalmente se dio cuenta de que sus sentimientos por él habían cambiado. Esa noche, mientras Isshin dormía a su lado, Masaki se quedó pensando en lo que realmente sentía por el hombre a su lado y en todo el rencor que aún sentía dentro de ella.

Aunque fue ella misma quien decidió quedarse allí e intentar salvar lo que ella e Isshin tenían, ver a Aizen le hizo comprender que lo que quería rescatar era sólo una ilusión.

Aizen, con un solo movimiento, había derrumbado ese endeble castillo de naipes que era su matrimonio.

— Su Majestad, la Princesa Karin acaba de empezar el baño de rosas. — Anunció la doncella que entró a su habitación.

Masaki asintió a lo que dijo la chica y volvió su atención a las joyas frente a ella.

Los diamantes eran los clásicos para una boda, Masaki había usado diamantes en la suya pero no quería que Karin tuviera la misma suerte que ella si usaba la misma tiara que ella usó en su boda. Masaki todavía estaba asustada por el destino que podría correr su hija cuando se casara con Toshiro.

Entrar en un harén era terrible si la chica no tenía suficiente carácter o las conexiones adecuadas. No dudaba de la valentía de su hija, pero en ese lugar Karin sería una princesa extranjera sin nadie a su lado excepto Toshiro.

Aizen le aseguró que Karin sería la esposa principal y que Toshiro estaba dispuesto a cerrar su propio harén por ella, lo que tranquilizó a Masaki en cierto modo, pero al mismo tiempo temía por la concubina que Toshiro ya tenía.

Cerrar el harén significaba que no tomaría ninguna concubina después de que se hiciera la declaración oficial, pero las que él ya tenía permanecerían bajo su cuidado y protección hasta el fin de los tiempos. Sólo pensar en los posibles enfrentamientos que Karin tendría con la concubina hacía que Masaki quisiera impedir la boda y proteger a su niña.

Masaki sacó ese pensamiento de su cabeza porque las alianzas ya estaban hechas y porque necesitaban al menos un miembro de la Tríada de su lado para evitar que Kisuke apuntara con su espada a Avanta.

Sentía que estaba vendiendo a su hija por un poco de paz, aunque en el fondo creía que Avanta colapsaría desde dentro justo cuando Kaien fuera coronado rey.

— Su Majestad, la princesa Karin está en su habitación. Sus doncellas están empezando a vestirla. — Una nueva doncella habló mientras Masaki guardaba la tiara que había elegido para su hija en un joyero.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora