14 febrero - x494 || Pt: 2

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Lo primero que hizo Ichigo cuando salió del carruaje y estuvo frente a la puerta del castillo fue ordenar que prepararan el baño de la reina y que llamaran a la doctora. No tenían tiempo que perder, ya que ninguna doctora fue a ver a Rukia mientras estaban en el templo de las Deidades e Ichigo pensó que si esperaban más, nadie llegaría.

Riruka, que había llegado a la puerta antes de que el carruaje se detuviera debido a que Renji había llegado al castillo unos minutos antes, solo logró decir un leve "sí" antes de correr hacia el área de la reina para cumplir con la orden dada.

Ichigo inmediatamente recogió a su esposa y la cargó en brazos por los pasillos del lugar hacia el área de la reina lo más rápido que pudo. Rukia temblaba de dolor y tristeza, y él solo podía repetir una y otra vez que estaba con ella, que la cuidaría y que no debía tener miedo porque no la dejaría sola.

Ichigo sentía a su esposa tan frágil y vulnerable que todo lo que quería era esconderla del mundo para que no la lastimaran de nuevo.

Para cuando llegaron a los baños, Riruka ya había hecho que las doncellas se fueran y solo ella y la Sra. Retsu estaban allí.

La Kahya del castillo, que había llegado debido al alboroto, no parecía particularmente feliz en ese momento, ni tampoco preocupada, más bien molesta por la presencia de Ichigo en esa zona prohibida para los hombres.

— Su alteza, no se le permite estar aquí. — La voz de la Kahya hizo que Rukia se aferrara a él y se escondiera entre su pecho y sus brazos.

— Solo la princesa puede ingresar a esta área y su sirvienta la atenderá, por lo que no es necesario que esté usted aquí.

— No se me permiten muchas cosas, señora Retsu. — Ichigo empujó a Kahya a un lado y entró al baño aun sosteniendo en brazos a su esposa. — Pero estoy seguro de que esta vez se puede hacer una excepción.

— No hay manera de hacer excepciones...

— ¡Sí hay! — Ichigo le levantó la voz a la mujer por primera vez. Rukia todavía estaba aferrada a él y solo por eso, Ichigo estaba tratando de mantener la calma. — Sra. Retsu, ¿podría llamar a la doctora? La droga que le dio a mi esposa le está haciendo efecto.

Ichigo ni siquiera quería decir esa palabra, pero la Sra. Retsu pareció entender lo que él estaba diciendo porque salió del baño de la reina y los dejó solos.

Fue en ese momento que Ichigo hizo que Rukia se sentara en el banco de mármol de uno de los cubículos más alejados de la puerta para que Tatsuki, que había llegado con ellos en el mismo carruaje y corrido tras él por los pasillos del castillo, pudiera ayudarla a bañarse.

— Será rápido, mi Luna. — Ichigo se puso en cuclillas frente a su esposa para poder mirarla a los ojos mientras hablaba. Le dolía verla así, le partía el alma verla sufrir. — El médico te revisará y Tatsuki te ayudará a bañarte. No tengo permitido estar aquí, pero vendré a buscarte cuando estés lista y me quedaré contigo.

Ichigo no quería que su esposa pasara más tiempo del necesario en ese lugar, no después de que Rukia entre lágrimas le contara lo que había discutido con la reina cuando se quedaron en privado; pero él sabía que era necesario que ella se bañara y fuera atendida por la doctora antes de llevarla con él a la zona del rey.

— Lo prometo.

Esa palabra hizo que Rukia soltara su mano para que él pudiera salir de allí, pero Ichigo solo dio unos pasos antes de escuchar a su esposa comenzar a llorar nuevamente. Ichigo volvió sobre sus pasos, apartó a Tatsuki, que estaba tratando de consolar a Rukia, y abrazó a su esposa.

Rukia no paraba de llorar, aunque por momentos se calmaba, el llanto inevitablemente volvía a ella y eso hacía que todo fuera más doloroso. Él también necesitaba consuelo pero las lágrimas se negaban a salir de sus ojos porque lo único que sentía en ese momento era ira.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora