14 febrero - x494 || Pt: 1

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Advertencia: Temas delicados, sangre, traición, dolor y sufrimiento.

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Arrodillada en el suelo, con la cara enterrada en el bote de basura y con la mitad de su desayuno fuera del estómago, Rukia sintió la desesperación y miedo que venía con la inevitable verdad de su situación.

La realidad se mostraba ante ella y lo hacía con todas aquellas emociones que desconocía y subestimaba porque nunca las había vivido con tanta intensidad.

- Kia, ¿cuándo se lo vas a decir al príncipe? - preguntó Tatsuki mientras le frotaba la espalda para tratar de consolarla y le sujetaba el cabello hacia atrás.

- Encontraré el momento para decírselo. - susurró Rukia, con lágrimas en los ojos y sin atreverse a levantarse del suelo por miedo a que las náuseas regresaran.

Su otra criada se acercó a ella y le entregó un vaso de agua para que se lavara la boca, pero el sabor amargo del vómito se le impregnó en la lengua y por más que se enjuagaba no podía quitárselo.

La prueba de embarazo que Tatsuki le había hecho a escondidas de la reina y de la doctora, había resultado positiva. Habían usado dos tipos diferentes de semillas y ambas habían germinado, sumado a la debilidad, mareos y náuseas que habían tratado de mantener lo más oculto posible de la mirada de la reina, indicaban un abrumador positivo.

Rukia sabía exactamente el día en que ocurrió el embarazo y sabía que había sido por un descuido suyo. Con toda la situación en torno a la muerte de Nelliel, se olvidó de beber el té.

- Mientras la reina siga pensando que estoy enferma por la cantidad de trabajo, estaremos a salvo, aunque no creo que intente hacernos nada. - Rukia habló en plural, porque desde que Tatsuki le dio el resultado de la prueba, había comenzado a darse cuenta de que tenía que proteger lo que crecía dentro de ella.

Su niño. Su bebé.

Ella había sospechado un embarazo, pero la noticia era abrumadora y ella había pasado gran parte de la noche pensando en eso, en esa pequeña vida dentro de ella. No era como aquella primera vez donde sospecharon que podría estar embarazada, esta vez el embarazo era una certeza abrumadora y contundente.

Había vida dentro de ella y la deseaba. Quería al pequeño ser que estaba creciendo dentro de ella porque era parte de ella e Ichigo, el hombre que ella amaba con toda su alma.

Ni siquiera podía pensar en acabar con esa vida dentro de ella porque la mera idea de interrumpirla con su propia mano le parecía un acto horrible. Ella era un monstruo, lo sabía porque le había hecho cosas crueles a otras personas, pero no iba a dejar que la pequeña vida que crecía dentro de ella sufriera debido a las reglas.

No si ella podía evitarlo.

Rukia sabía que la reina podía arrebatárselo porque las reglas eran las reglas y el afecto que una vez les mostró se vio ensombrecido por la muerte de Nelliel, pero no estaba sola y tenían un plan.

El reino, Maranni y los Acuerdos de la Caída, podrían irse al infierno.

Además, solo sería una pausa en sus planes, pues de igual manera o se quedarían con la corona de Avanta o contribuirían a la conquista del reino. En ambas opciones, tanto Kaien como los Acuerdos de la Caída dejarían de existir.

Cuando se calmó y estuvo segura de que el resto de su desayuno no se le saldría por la boca, se preparó para pasar el día en la ciudad junto a Ichigo en la celebración del Día de las Rosas.

Aunque la reina Masaki la había excluido de los preparativos y aumentado su carga de trabajo, era prácticamente una obligación asistir a esta celebración y pretender que todo era felicidad y armonía dentro de la familia real.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora