9 mayo - x494 || Pt: 2

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Karin sabía que cada reino era diferente, desde las personas que lo habitaban hasta las costumbres que tenían, y Jetaiya no era la excepción. Desde que puso un pie en su nuevo hogar pudo notar que los edificios eran diferentes, la forma de hablar era diferente, la comida era diferente y por supuesto, la ropa era diferente.

Además, la ropa dentro del harem era un símbolo de estatus entre las concubinas y las damas de la corte.

Se decía que una vez, cuando el reino aún era joven y las Deidades aún no habían llegado al continente, había un rey que había tomado como reina a la mujer más bella del reino. Todos admiraban la belleza de aquella reina, pero con el tiempo el rey se cansó de ella.

La reina era hermosa pero el rey no podía compartir sus pensamientos con ella.

Aquella reina era una mujer fría que no consideraba necesario hablar con el rey de nada más que lo relacionado con sus hijos, por lo que el consuelo que buscaba el rey lo encontró en una de las doncellas de la reina.

El rey quedó fascinado con la mente de aquella doncella, quien se mostró frente a él con audacia y alegría, y compartió sus propios pensamientos cuando el rey fue a visitarla. La chica no era tan hermosa como la reina, pero la belleza de su mente capturó el corazón y las pasiones del rey.

Cuando la reina se enteró de esto, temerosa de que el rey la sustituyera y le quitara todo lo que tenía en ese momento, castigó a la chica. La hizo azotar y la hizo caminar por la calle principal de la ciudad con la ropa rota y sucia, humillándola por atreverse a seducir al rey.

Sin embargo, el rey detuvo esa crueldad y cubrió a la muchacha con su manto, la declaró su concubina y le dio un palacio para que pudiera vivir lejos de la mano de la reina.

Le regaló doncellas, joyas preciosas y hermosos vestidos confeccionados con las más hermosas sedas de la región, pero la reina, que no podía aceptar no ser la única a los ojos del rey, rompió todos esos vestidos antes de que se los entregaran a la concubina.

La concubina, que tenía una mente privilegiada, en lugar de sufrir por las acciones de la reina, tomó cada pieza de tela disponible y confeccionó un vestido nuevo.

El vestido nuevo era algo que ninguna dama noble usaría porque le faltaba una manga y la falda era de diferentes telas, pero ella no era una dama noble y no le importaba tener que presentarse vestida así frente al rey en la sala del trono.

La reina se burló de la concubina por la ropa que llevaba, pero el rey bajó de su trono, se acercó a su concubina, la besó en las mejillas y le colocó un chal bordado en oro de tal manera que reemplazaba la manga que faltaba.

Así nació el estilo de vestimenta que llevaban las concubinas. Ropa incompleta que reflejaba la ira de la reina hacia los amantes del rey, pero que seguía recordándole a la reina que quienes las llevaban atraían la mirada del rey.

Karin sabía que podría acostumbrarse a la ropa y a la mayoría de las tradiciones de Jetaiya, pero la idea de dirigir el harem de Toshiro era algo que la hacía dudar.

Su abuela tenía razón. Hinamori sería la única concubina de Toshiro y si todo salía mal y ella no podía darle un hijo, a pesar de lo que dijo Toshiro sobre su preferencia por tener hijas, los miembros del consejo del rey pondrían presión sobre él debido a su posición como segundo príncipe.

Una de las concubinas de Koga, hermano mayor de Toshiro y heredero al trono, había dado a luz recientemente a una niña y eso no era bueno de ninguna manera para la herencia del reino porque era su tercera hija.

Toshiro le había explicado a Karin que si Koga moría sin tener un heredero varón, el trono automáticamente pasaría a él y toda la responsabilidad de dar al heredero al trono recaería en su esposa, o en su caso, en la concubina.

El Ruiseñor 2 || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora