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Will
Acabados de encerrar

Me duele la cabeza. Y la cara, en general. No sé si los zumbidos y golpes vienen de mi cabeza o de los golpes incesantes que Liam le está metiendo a la puerta.

No puedo evitar soltar una risita. Los golpes paran (era Liam, entonces)

- Bueno, gracias por el intento de abrir la puerta - gruño mientras me levanto con calma -. Pero por si no te habías dado cuenta, es de metal y está cerrada con llave.

Liam me mira con los ojos llenos de pánico, como si estuviéramos ante una situación de vida o muerte. Yo suelto otra risita y me llevo la mano a la nariz al notar un dolor instantáneo.

- ¿Y qué más puedo hacer? - me dice directo, aunque su voz no parece enfadada -. La entrenadora ya se ha ido.

- ¿No llevas el móvil encima?

Liam se detiene un momento, como si ese pensamiento realmente no le hubiese pasado por la cabeza hasta ahora. Sonrío inconscientemente mientras Liam saca su móvil del bolsillo con una sonrisa victoriosa y enciende la pantalla.

Entonces la luz se apaga. Veo cómo Liam deja de sonreír y me da la espalda.

- ¿Qué pasa?

- Uhm. . . No tengo batería - oigo que murmura en voz baja, y es entonces cuando yo dejo de sonreír.

- Mi móvil está fuera, con todas mis cosas - digo en el mismo tono.

Él asiente, lentamente girando su cabeza para mirarme. Ambos estamos pensando lo mismo; estamos atrapados aquí.

Miro a mi alrededor, de golpe sintiendo los nervios apoderarse de mi cuerpo. Liam se queda al lado de la puerta en silencio, mirándome con el pánico aún en sus ojos.

- B-Bueno - empieza -. Nuestros amigos nos llamarán para saber si vamos a la fiesta, ¿no? Cuando no nos presentemos, tendrán que preocuparse.

- ¿Pero lo suficiente como para que crean que algo va mal y vengan aquí? - digo mirándole.

Él se queda en silencio, pero ambos sabemos la respuesta; no. Sus amigos saben que me he hecho daño, así que es fácil entender por qué no me he presentado. Y por el rostro de Liam, él también debe tener alguna razón creíble para no presentarse.

Y aunque nos llamasen, no podríamos contestar. Lo último que pensarán es que estamos encerrados en algún sitio.

- ¿Y tus padres? - pregunto, pero Liam niega con la cabeza.

- Saben que me quedo a dormir a casa de Leo después de la fiesta. No se preocuparán. ¿Los tuyos?

Suelto un resoplido.

- Les dije que iba a dormir a casa de Jenna, así que tendrán cero preocupaciones.

Liam se queda callado y asiente un par de veces. Entonces carraspea.

- ¿Y tu novia no se va a preocupar?

Frunzo el ceño por un segundo, confuso.

- ¿Quién, Jenna? - Él asiente sin mirarme -. No, porque mentí a mis padres, Jenna sabe que me iba a quedar en la fiesta hasta las tantas.

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