3 - 🌂

1K 101 97
                                        

19 años

— ¿Entonces vas a venir?

Ted suspiró por séptima vez y fijó su mirada en la pantalla del ordenador. Solamente le quedaban dos días para entregar el trabajo final de diseño gráfico y no tenía tiempo para gastarlo en Hugo y sus tonterías.

— Ya te he dicho que no, no me gustan los conciertos.

Hugo estaba sentado en una de las sillas de la biblioteca, haciendo absolutamente nada. Era una de sus tendencias, acompañar a Ted a todas partes solo para restregarle que ya había terminado sus trabajos y tenía tiempo suficiente para molestarle.

— Nunca has estado en uno — insistió Hugo. Al ver que Ted seguía sin mirarle, recurrió al lloriqueo —. Venga, Teddy. Nadie quiere ir conmigo y es mi cantante favorito. Ya sabes que Conan Gray es mi crush.

Ted suspiró y dejó de dibujar en su tableta gráfica. Hugo le miraba con unos ojos de cachorrito que quedaban fuera de lugar en comparación con su piel morena y gran cuerpo.

— Primero; no me vuelvas a llamar así. Segundo; si me ayudas a terminar esto, iré contigo — Hugo soltó una exclamación, haciendo que todo el mundo en la biblioteca les mirase —. Y cállate ya.

— Te amo, tío — bromeó Hugo sentándose a su lado. Al mirar el trabajo de su amigo, puso una mueca —. Ese trazo verde queda raro.

~🌂~

Para ser una noche de invierno, no hacía mucho frío. Aún así, las pequeñas gotas de agua que caían del cielo hacían que la espera en la cola para entrar al concierto fuese horrible.

Ted intentó ponerse más cerca de la pared para refugiarse, pero no había techo, por lo que fue un intento inútil. Cuando miró a su amigo, vio que Hugo estaba tan agitado que ni se percataba de las pequeñas gotas que le resbalaban por el pelo. Ted no pudo evitar soltar una risilla.

— ¿Estás nervioso? — preguntó —. No sabía que te gustaba tanto Conan Gray.

Hugo puso una mueca algo extraña y no dijo nada, pero Ted lo dejó pasar. Seguramente estaba demasiado entusiasmado como para hablar.

Cuando por fin fue su turno de entrar, los dos dejaron sus chaquetas en el colgador y entraron en el local. Era una sala algo pequeña, comparada con otros conciertos del cantante, pero era lo máximo que podía ofrecer su pequeña ciudad.

Todo sería muy oscuro si no fuese por las luces neones y los focos que rodeaban todo el edificio. El ambiente estaba lleno de un humo blanco que salía del suelo mientras la música que salía de los altavoces se mezclaba con los gritos de la gente.

Ted sintió que su amigo le cogía de la mano y lo arrastraba hacia el tumulto de gente que se había concentrado en la parte más cercana al escenario.

— Aquí estaremos muy apretados — se quejó Ted, intentando alzar su voz lo suficiente como para ser oído sin chillar.

— ¡Sólo un rato! ¡Luego volvemos atrás!

Ted asintió. A pesar de que sabía que en un rato se sentiría incómodo, habían venido aquí por Hugo. Era la noche de su amigo, no la suya, y no iba a estropearla.

Pasaron varios minutos hasta que por fin, alguien empezó a moverse en el escenario. Ted sintió la gente a su alrededor apretujarse todavía más, pero no le importó al ver el entusiasmo en el rostro de Hugo. Cuando vio que una chica de unos 19 años aparecía y se sentaba en la batería, Ted frunció el ceño.

Gay Short StoriesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora