33- Vacío -
Jamás hubiera podido odiarte por amarme tan diferente, tan a tu manera, yo por ti endulcé mi propio mar lleno de lágrimas, pero no toda princesa aclama un príncipe y no todo príncipe tiene un castillo sólido en donde sostener toneladas de mentiras llamadas amor, tú por mi salaste toda verdad, tanta sal acumulada quemó mi corazón, pero le dio alas a otro que tenía que latir por si solo con destellos de libertad.
Danna Paola
Dilan Hidalgo
Y ahí estaba yo, con mi mano sujeta a la suya, fortaleciendo el agarre cada vez más. Tratando de asimilar las palabras de Bárbara.
Fue una apuesta Dilan, aún lo es. Polo apostó enamorarte, siempre fuiste un juego para él.
Pum, pum. Todo hacía eco en mi cabeza, la cuál comenzó a dolerme, el corazón latía desbocado y comenzaba a hiperventilar.
─Eso...no...puede ser posible─ hablé más para mi mismo─ eso no es verdad...no lo es─ me deshice del agarre.
─¡Dilan!─ Hunter corrió hacia mi, todo se volvió completamente negro, las voces un susurro, entre ellas las de León, Polo y Davis.
Todo oscuro, silencioso, letal.
No puede ser posible.
No, no, no.
Polo no, tú no, no pudiste hacerme eso.
Tú no.
─Dilan, despierta, hey─ una voz me trajo a la realidad, mis párpados se abrieron con delicadeza y la intermitente luz del foco de la calle me cegó. Fui recuperando la vista poco a poco hasta divisar con nitidez la persona que me sostenía en sus brazos, María Isis─. Gracias a dios estas bien─ esbozó una triste sonrisa.
─¿Dónde está Polo?.
─León fue el que me llamó, te desmayaste en medio de la ceremonia─ me miró fijo─. Dilan tienes que ir al médico, esto no puede ser normal, ¿está seguro que te estas alimentando bien?.
Hice caso omiso a sus palabras─. ¿Dónde está Polo?.
─Dilan...─ escuché la voz de este detrás de mi, me giré, sus ojos cargados de rabia, tristeza e impotencia.
Me puse de pie de golpe, fui rápidamente con él. León y Hunter aparecieron unos segundos después.
─Dilan por favor...─ intentó decir León pero lo interrumpí.
─Déjenos solos─ pedí, un nudo se formó en mi garganta.
─Tienes que escucharnos, por favor, la carta...─ esta vez fue Hunter.
─He dicho que nos dejen solos─ los miré, no puedo asegurar que vieron en mis ojos, pero fue suficiente para que asintieran y se alejaran. María Isis también fue con ellos sin entender una mierda.
─Déjame explicarte ¿si?─ trató de acariciar mi mejilla pero me alejé.
─Dime que no es verdad, dime que es otra mentira de Bárbara, por favor─ pedí esto último como un susurro, lágrimas invadiendo mis ojos.
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La Casa del Gym
Teen FictionDilan es un estudiante de 2do año de secundaria, tiene 16 años, escuálido de nacimiento, apasionado de la fotografía y gay, todo lo necesario para ser el motivo de burlas de sus compañeros de clase. Puerta con puerta a su casa se encuentra la mansió...
