Capítulo Final (Parte 1)

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Tomémonos de la mano, y construyamos un futuro juntos

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Tomémonos de la mano, y construyamos un futuro juntos...

Polo Ferreira
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─¿Eres el nuevo vecino?.

─¿Cómo lo sabes?

─Porque también soy tu vecino, soy hermano de León.

─¡¿Qué?!

─Soy Leopoldo, pero me puedes llamar Polo.

Dos almas, una vida entera de sueños y anhelos truncada. Un cuerpo que había probado el sabor amargo de estarse ahogando en varias ocasiones, acariciaba el agua nuevamente, esta vez sin retorno aparente, el fin era claro.

─¡Polo, no!─ el ruido del joven lanzándose al fondo del lago amortiguó el grito de Hunter, mientras la policía se acercaba a Bárbara y Carter.

─¡Atrás!─ amenazó ella, mirando hacia sus alrededores.

─Está rodeada señorita Abantos─ el oficial al mando tomó la palabra─ será mejor que se entreguen.

Bárbara rió a carcajadas, para luego compartir una mirada con su cómplice─. Lo siento mucho─ susurró.

Este enarcó una ceja─ ¿de qué ha...─ la joven colocó el arma en su sien.

─¡Un solo movimiento y le vuelo los sesos!.

Una mezcla de azul oscuro y negro convergían en lo más profundo del inmenso cuerpo de agua, donde yacían sumergidas dos almas. Esas que se unieron desde que las circunstancias hicieron que una salvara a la otra ─irónico, ¿no?─.

─Vamos, fotógrafiemos este momento─ me dijo y nos acercamos hasta el grueso cristal que nos separaba de esas criaturas y la inmensa masa de agua.

Las lágrimas de Polo se mezclaban con el resto del líquido en su radio de circunferencia. Sus ojos ardían, enrojecidos por el contacto, pero no le importaba, miraba hacia todos lados, ralentizando sus movimientos por si dejaba una parte sin escrutinar.

Y ahí estaba, vencido, varias algas se habían enrollado alrededor de sus extremidades y cuello. Se veía tan hermoso, incluso inconsciente, cual delicada rosa en invierno, cual fina porcelana. Tantos momentos compartidos, tantos latidos coordinados, tanta historia, tanta magia. Polo no dejaría que todo se esparciera como cenizas en el viento, cometió el error una vez, y jamás permitiría que volviera a ocurrir.

Con todas las fuerzas que pudo, agarró a Dilan, como la primera vez en su piscina, liberándolo de las algas que lo asfixiaban, y nadó hacia la superficie.

Aire

Oxígeno

Vida

Dos cuerpos salieron del agua, solo uno respiraba. Mojados, llegaron a la orilla.

La Casa del GymHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora