Dilan es un estudiante de 2do año de secundaria, tiene 16 años, escuálido de nacimiento, apasionado de la fotografía y gay, todo lo necesario para ser el motivo de burlas de sus compañeros de clase.
Puerta con puerta a su casa se encuentra la mansió...
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Todos los secretos salen a la luz y una vez que lo hacen descubrimos la oscuridad en la que se sume una gran mentira.
Dilan Hidalgo
Conocen esa sensación maravillosa de una meta cumplida, esa satisfacción incontenible cuando tu mayor sueño se vuelve realidad y te das cuenta de que si se cumplen, que por muy fuerte que sea la tormenta en algún momento el sol se alza en el horizonte, inundándonos a todos con su pureza, su luz, su candidez.
Y para mi, la vida me había sonreído de la mejor manera posible. A mi, ese chico introvertido, débil, insignificante. Con él, algo inefable, algo que no conseguiría describir con un simple texto.
El inconmensurable amor que sentía por Polo se acentuó de una forma descomunal, bella, pasional, como si de el abismo mas profundo de los mares se tratara, un abismo en el que estaba a punto de caer.
Mi cuerpo ardía por dentro, por todas las ramificaciones de mi sistema se extendía una sensación que jamás había sentido. Comprendí entonces que mi amor por Polo era algo inmarcesible, incapaz de marchitarse, de morir.
Que había besado a Polo. Ok, no era el fin del mundo.
A la mierda.
QUE POLO FERREIRA ME ESTABA BESANDO!!!
Mi pecho estaba apretado─ te-tengo que irme─ me desaparté de él bruscamente, no entendía como tuve el valor de hacer eso, de...besarlo.
─Dilan espera...─sostuvo mi brazo tan fuerte que dolió.
Hice una mueca de dolor y el alivianó el agarre.
─Yo...lo siento, de verdad lo siento─ bajé la cabeza.
─No tienes que disculparte por nada. Sabes Dilan, ya no quiero seguir reprimiéndome, ya no más- una lágrima rodó por su rostro.
─No te entiendo.
─Por muchos años traté de guardarme lo que sentía, de callar mis sentimientos por ti, esos que despertaron desde la primera vez que nos vimos, desde que tuve que darte los primeros auxilios, desde que tomé tu mano y te traje a este..., desde que me enamoré de ti.
Mi mente se nubló, entró en un estado de shock, solo pudo reproducir las últimas palabras de Polo.
Desde que me enamoré de ti...
Mi boca como siempre me traicionó y habló por si sola, aunque no fue mucho, todo lo que pude decir fue:─¿que?
Polo se puso de pie de golpe, lágrimas empapando sus pálido y delicado rostro esculpido por los mismos dioses, era tan lindo, y yo era un estúpido por estar tan enamorado de él aún. Pero de que me servía insultarme mentalmente si eso no me serviría de nada, porque con solo ver esos ojos, reflejarme en el intenso brillo de su mirar me sumía por completo en un mundo de fantasía, de felicidad, un mundo en el que fantaseaba con que nos amábamos por sobre todo y todos, un mundo donde por lo menos mi amor por él si encontraba razón de seguir existiendo.