Dilan es un estudiante de 2do año de secundaria, tiene 16 años, escuálido de nacimiento, apasionado de la fotografía y gay, todo lo necesario para ser el motivo de burlas de sus compañeros de clase.
Puerta con puerta a su casa se encuentra la mansió...
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Si dos personas están destinadas a estar juntas, no importa cuanto tiempo pase ni cuantas personas lleguen...tarde o temprano volverán a juntarse.
Dilan Hidalgo
─De verdad Jolie, no es necesario que vengas conmigo a Barcelona─. Caminábamos por el puente de las artes, discutiendo como casi siempre, aunque acabáramos comiendo o yendo al cine en todas las ocasiones. Jolie y yo habíamos formado una amistad muy fuerte y sincera. Si me agarraban la Mari o León me fulminaban.
─No insistas, acabaré yendo de todas formas─ espetó con ese acento francés que tanto me gustaba. En el año que llevaba en Francia sabía hablar el idioma muy bien. Jolie, Kyle y Armand, que a pesar de haber roto con ella seguía siendo nuestro amigo, me habían enseñado muy bien.
─Eres muy obstinada─ ordené dos helados, de coco para mi y chocolate para ella.
─Sabes que si. Además, tendrás una aliada para enfrentar a cierta personita de su pasado.
Polo.
Su recuerdo vino a mi mente. Últimamente ya no pensaba en él. Su imagen cada vez era más distante, más difuminada, ya no dolía.
Hacía aproximadamente siete meses comencé a entrenar en el gym junto a Kyle y Jolie, la verdad no me podía quejar de el resultado. Si pudiera compararme con mi yo de el pasado simplemente diría "wao". Supongo que el cansancio fue el detonante de esta transformación en mi, ahora era una persona mucho más fuerte, decidido y seguro de si mismo. Me cansé, me cansé de tratar de arreglar las cosas que no rompo, me cansé de buscar soluciones a problemas que yo no he causado, me cansé de buscar a personas cuando yo no las he echado, me cansé de siempre intentar dar lo mejor de mí y que nadie lo valore, me cansé y cuando uno se cansa no hay marcha atrás, llámenlo egoísmo, sin embargo yo lo llamaré amor propio, porque en el proceso de arreglar las cosas de todos y con todos el único que salía lastimado era yo.
─¿Qué persona?─ Kyle llegaba, quedé petrificado, pero si era algo que ya no toleraba eran las mentiras, así que me armé de valor y se lo conté todo:
─Mi ex novio de Barcelona, o por lo menos eso fue lo que creía yo.
─¿Cómo dices?─ se sentó a nuestro lado.
─Esto se pondrá interesante─ Julie lamió su helado y yo le lancé una mirada asesina.
Suspiré y descargué todo lo que llevé guardado por meses, por lo menos para Kyle porque esta metiche que tenía al lado ya estaba más que enterada.
Al terminar Kyle tenía los nudillos enblanquecidos de tanto contraer las palmas de sus manos─. ¿Por qué no me lo contaste antes?─ me preguntó mirándome a los ojos, sosteniéndome el mentón, cosa que me enterneció.