Capítulo 1

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Con el tiempo aprendí que hay que creer en hechos no en palabras

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Con el tiempo aprendí que hay que creer en hechos no en palabras. Que grandes amigos pueden convertirse en grandes desconocidos. Aprendí que estar enamorado es una de las mas bellas locuras. Que cuando las palabras fallan, la música habla. Que no importa que tan fuerte seamos, todos en algún momento necesitamos un abrazo. Que las palabras escritas, escritas se quedan. Que quien te quiere te busca, te piensa, te lo demuestra. Que no hay arma más poderosa que las palabras. Aprendí que los amigos pueden contarse con los dedos. Que una sonrisa tiene el poder de cambiar el mundo. Que si quieres algo tienes que levantarte e ir tras ello. Y sobre todo he aprendido que en la vida no se trata de ser perfecto, se trata de ser feliz.

Dilan Hidalgo.

Dilan Hidalgo

Mi vida siempre ha sido normal, común, he vivido por 16 años bajo la sombra de dos hermanos mayores siendo así la oveja negra de la familia, ¿y todo por que?, hace un año aproximadamente salí del armario, si, fue difícil, en un principio solo contaba con el apoyo de Daniela y mamá, pero luego Derek y papá pues...dieron el brazo a torcer por así decirlo.


Mi familia es muy humilde, papá es abogado, hace aproximadamente 9 años trabaja para una de las familias más ricas de Barcelona, los Ferreira.
No les voy a mentir y por eso tienen que saber la historia desde el principio...

Hace 9 años.

Llegamos a Barcelona tras mudarnos de Madrid, la capital era muy ajetreada y a papá le estaba siendo difícil conseguir un empleo después de su despido.

─¡Dios pero que casa!─ exclamó Daniela─. Ella siempre había sido ostentosa, la verdad no se porque ya que eramos una familia humilde.

─Se me hace que daremos unas cuantas fiestas aquí─ mencionó Derek.

─De eso nada jovencito─ intervino papá─ recuerda tus obligaciones en esta casa─. Mi hermano bajo la cabeza, le tenía mucho respeto a papá.

─Y eso que aún no han visto la mansión de los jefes de papá─ comenté.

Daniela enarcó una ceja- ¿y tu como sabes eso?, ¿has estado investigando?.

─Ya sabes como es mi hermanito─ Derek me guiñó un ojo y yo esbocé una sonrisa─. La verdad Derek y yo siempre nos llevamos muy bien, lo amaba mucho.

Entramos a la casa, de por si el porche era elegante, tenía cristales incrustados en la madera, se veía muy bien, la verdad ni sabía como habían podido lograr hacer eso. Si el exterior les encantó el interior les fascinó, Daniela abrió su boca en una gran O.

─Vengan, vamos a ver el jardín─ dijo mi hermano con un brillo en los ojos─. Papá siempre lo trató como su sucesor, ignorando por completo que aún era un niño y debía disfrutar esa etapa sin tener que quemarla.

La Casa del GymHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora