Capítulo 30

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Nota
Especial dedicado a el trío más polémico de la novela. Conocerán la historia de las hermanas Abantos.

30- Las Abantos -

No importa que tan buena persona seas, todos somos los malos en la historia de alguien. Así que disfruta de tu rol y al menos sé un villano memorable.

Nicolas Maquiavelo

La mansión Abantos se encontraba sumida en un profundo y sepulcral silencio. Al parecer no había nadie, o eso creían. Belinda llegó tras firmar un contrato muy importante con una empresa de textiles que patrocinaría el lanzamiento de su marca de ropa. Se sorprendió de ver el lugar a oscuras pues las criadas siempre lo mantenían iluminado, además era muy extraño que no lo hubieran hecho a las 11 de la mañana.

Fue a la cocina a por su jugo de vegetales para luego dirigirse a la habitación de Blair, no estaba. Al entrar a la de Bárbara pegó un brinco, su hermana se encontraba sentada en la mesita cerca de la cama, mientras se peinaba viéndose al espejo.

─Pe-pensaba que no había nadie─ llevó una mano a su pecho─ casi me matas de un susto.

Bárbara depositó el objeto que sostenía en la superficie de la mesa─. Sería lo mejor, que te diera un infarto y así dejar de ver tu bonita cara.

─A veces me asustas Bárbara─ sobó su cien─. ¿Dónde está Blair?, ¿y papá?─ inquirió.

─Haces demasiadas preguntas─ esta vez si se giró para verla─ te crees la dueña de esta casa ¿no es así?.

─Bárbara, no quiero discutir contigo ¿si?.

La menor soltó un suspiro cargado de cansancio y algo más que Belinda no pudo distinguir.

─Blair no está y papá se encuentra descansando, ¿te aseguraste de darle sus medicinas, no es así?─ enarcó una ceja en señal de Incertidumbre.

Belinda suspiró─ si Bárbara, claro que si─ se fue cerrando la puerta tras de si.

A veces Belinda entendía a su hermana, los traumas de su infancia la habían convertido en la persona que era hoy en día, amargada, cruel.

Siempre recordaría aquella noche, donde su madre murió. En un aludido se encontraba rememorando el crepúsculo de aquel 20 de octubre, hacía once años atrás, cuando tenía diez años, Bárbara seis y Blair cinco...

Hace once años

Ramiro Abantos se encontraba atravesando por una grave crisis financiera, si el asunto continuaba de la misma forma acabarían declarándose en bancarrota, a sus diez años Belinda era una persona muy estudiada, se había leído todas las obras de Charles Dickens y en esos momentos se centraba en las de Shakespeare, la vida parecía sonreírle, hasta que se enteró de la situación de su padre y lo escuchó discutiendo con progenitora, aquel día, el 20 de octubre antes de irse al colegio.

─¿Que pasa hermana?─ le preguntó Bárbara jalándole la mochila, era muy pequeña, solo tenía seis años.

Nunca antes había escuchado a sus padres discutir de esa manera, así que se encargó de lo que cualquier hermano mayor haría, protegerla.

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