Capítulo 46

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Y si hoy la tragedia nos separa, tal vez mañana sanemos, pero eso si, siempre nos amaremos

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...Y si hoy la tragedia nos separa, tal vez mañana sanemos, pero eso si, siempre nos amaremos...

Dilan Hidalgo Bermúdez

Polo Ferreira

La llamada de Jolie nos había dejado a todos helados. Algo había pasado con Dilan, algo grave. Mi pecho comenzó a doler, joder, era una angustia terrible...

Me puse de pie, necesitaba hablar con él, verlo, tomarlo de la mano y escapar a Francia, formar una vida juntos. Envuelto en un pasmo terrible logré llegar hasta la puerta, para cuando agarré la perilla las voces de Daniela y Jayden se volvieron audibles.

─Polo espera─ la joven agarró su abrigo de el sofá─. Te acompañamos a casa.

─Dani...─ la miré, lágrimas acumulándose en mis ojos─...necesito verle, saber que está bien.

─Lo está─ me aseguró, pero tras su seguridad se encontraba una preocupación nefasta─. Anda vamos.

Nos subimos al auto, Jayden aceleró como si estuvieramos escapando de el fin del mundo.

El fin del mundo

Dilan

Cerré mos ojos con fuerza, como si así pudiera evitar la bomba a punto de explotar en nuestras narices. No podía perder a Dilan...no otra vez.

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María Isis Osorio

Repiqueteaba los dedos en mis muslos, ya no tenía uñas de tanto morderlas. La mezcla de angustia y culpa no me dejaban en paz. Sentada en el sofá de los Hidalgo, me aferraba a la USB como si fuera la cosa más importante del mundo ─para nosotros en estos momentos, lo hera─.

A mi lado, Jolie se sostenía el pecho mientras ahogaba muecas de dolor. Armand la abrazaba, tratando de calmarla. El señor Hidalgo se paseaba por la cocina mientras su esposa preparaba un té. Sus manos temblaban. Derek llegó con afán, nos repasó a todos, nosotros nos pusimos de pie.

─La policía está al tanto─ informó─ pero no pueden hacer nada hasta pasadas las 73 horas.

─No─ la señora Hidalgo volvió al salón─ mi niño no...─ se derrumbó. El señor Hidalgo vino a abrazarla, Derek se les unió, todos estaban completamente rotos. Jolie, Armand y yo intercambiamos miradas tristes, tanta impotencia era peor que ser torturados por millones de cristal es s rotos bajo nuestros pies. De solo pensar lo que le podían estar haciendo a Dilan...no lo soportaría.

La Casa del GymHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora